Versión sobre negociación política sacude a Movimiento Ciudadano y provoca rechazo entre cuadros de Dante Delgado
La filtración de una posible estrategia electoral encendió advertencias de militantes veteranos y puso en tensión la cohesión del partido naranja.
La versión que circuló en los últimos días —según fuentes internas consultadas por este periódico y reportes en La Jornada— no cayó bien entre cuadros cercanos a Dante Delgado ni entre militantes que llevan años en Movimiento Ciudadano. Lo que comenzó como rumor sobre negociaciones y reparto de candidaturas terminó por abrir una grieta que varios miembros describen como “desconcertante” y potencialmente dañina para la imagen del partido.
Militantes con más de una década de trayectoria en la organización relatan que la forma en que se difundió la versión —sin consultas formales ni espacios deliberativos— contrastó con la narrativa pública de apertura y participación que el partido ha promovido. “No es solo una disputa por puestos. Es la sensación de que las decisiones se toman en mesas opacas y esto erosiona la confianza de la base”, explica un dirigente regional que prefirió mantener el anonimato.
La tensión se palpa en comités territoriales donde, según fuentes, ha habido llamados a realizar foros internos y a exigir transparencia en cualquier negociación política. Para varios militantes, el mensaje es claro: el partido debe priorizar procesos democráticos antes que acuerdos de cúpula que puedan favorecer intereses personales o tácticas de corto plazo.
Desde el entorno de Dante Delgado reconocen que hay inquietud y que se atenderán las quejas, pero insisten en que las conversaciones con otras fuerzas políticas forman parte de la estrategia natural en periodos electorales. Este periódico buscó versiones oficiales del Comité Ejecutivo de Movimiento Ciudadano; en respuesta, voceros señalaron que cualquier acuerdo será informado conforme a los estatutos y con la participación de las estructuras correspondientes.
El episodio llega en un momento en que Movimiento Ciudadano busca consolidar su presencia en diversos estados y capitalizar el capital político generado por figuras jóvenes que han atraído atención mediática. Especialistas consultados por La Jornada coinciden en que la capacidad del partido para resolver estas fricciones internamente será determinante: una reacción mal gestionada puede traducirse en desmovilización de la base, renuncias o pérdida de credibilidad ante electores indecisos.
La disputa también pone sobre la mesa un debate más amplio sobre la gobernanza interna: ¿cómo conciliar la necesidad de negociar alianzas con la exigencia de mantener procesos participativos y transparentes? Para militantes de larga trayectoria, la respuesta pasa por reforzar mecanismos internos de rendición de cuentas, abrir canales de diálogo y evitar imponer decisiones desde la cúpula.
En el terreno práctico, varios cuadros regionales proponen la convocatoria urgente a asambleas y foros públicos donde se expliquen las alternativas y se vote sobre los pasos a seguir. “Si queremos atraer a la ciudadanía, primero tenemos que demostrar que nos gobernamos bien a nosotros mismos”, subraya otra militante entrevistada por este diario.
La gestión de esta crisis interna será, en los próximos días, una prueba para la dirección nacional. Si Movimiento Ciudadano logra convertir la tensión en un proceso deliberativo que fortalezca su democracia interna, podría salir reforzado. Si no, corre el riesgo de que la versión que hoy genera rechazo se convierta en el inicio de una pérdida acelerada de capital político.
Este periódico continuará el seguimiento de los movimientos internos y las decisiones que adopte la dirigencia, así como el impacto que tengan en la percepción ciudadana de un partido que aspira a crecer sin perder la conexión con su militancia.
