CSP cuestiona la prueba PISA 2025 y defiende la Nueva Escuela Mexicana

El Comité de Seguimiento Pedagógico, CSP, pidió este jueves poner en perspectiva los resultados de la prueba PISA 2025 y reclamó debates serios sobre cómo se interpretan esos datos. Según el CSP, publicado en un comunicado que cita la organización, la evaluación internacional tiene limitaciones metodológicas y no captura factores estructurales como la desigualdad, la infraestructura escolar y el contexto comunitario.

La prueba PISA, aplicada por la OCDE para comparar desempeño en lectura, matemáticas y ciencias, ofrece una fotografía útil, pero el CSP advierte que puede convertirse en un espejo distorsionado si se usa para tomar decisiones sin matices. Expertos consultados por este diario señalan que las pruebas estandarizadas miden competencias puntuales y no siempre reflejan la capacidad creativa, el trabajo comunitario ni el aprendizaje socioemocional que promueve la Nueva Escuela Mexicana, programa impulsado por la Secretaría de Educación Pública.

El debate tiene efectos concretos. Para docentes, un uso rígido de rankings internacionales puede traducirse en presión por enseñar a la prueba, en detrimento de proyectos locales. Para familias de comunidades rurales y marginadas, los resultados sin contexto pueden ocultar necesidades como centros bien equipados, servicios de salud escolar y formación docente continua. El CSP reclamó además mayor transparencia sobre el muestreo y traducciones regionales empleadas en PISA 2025.

Desde la Secretaría de Educación Pública, fuentes cercanas a la implementación de la Nueva Escuela Mexicana han defendido la apuesta por un enfoque integral que prioriza la equidad y el aprendizaje significativo. Aun así, analistas independientes subrayan que defender el modelo no debe equivaler a rechazar toda evidencia externa; hace falta un diálogo crítico que combine estándares internacionales con evaluaciones locales y participadas por comunidades.

En la práctica, esto significa tres urgencias: invertir en infraestructura y formación docente, mejorar la transparencia en la interpretación de pruebas internacionales y construir métricas propias que midan lo que importa a las familias y las comunidades. El CSP concluye que PISA puede ser una señal de alarma, pero no la única brújula para la educación pública mexicana.

Con información e imágenes de: Reforma