La familia Bolsonaro juega su porvenir en el sur

Flávio no es el único que hace campaña a la sombra de su padre. Al hijo mayor —que en esta contienda aparece como la carta presidencial de la familia frente a Lula da Silva en sondeos recientes— se suman Carlos y Renan, candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados federal por Santa Catarina. En un territorio con fuerte respaldo a la derecha, el apellido Bolsonaro funciona como un imán electoral, pero también desata dudas sobre concentración de poder y efectos prácticos en la vida cotidiana.

Santa Catarina, según datos del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE) y las actas del Tribunal Superior Electoral (TSE), sigue siendo una región con votos más proclives a los líderes conservadores. Encuestas de Datafolha muestran además que el sur puede marcar la diferencia en un escenario nacional polarizado: ganar allí no es solo sumar escaños, es asegurar redes clientelares y presencia mediática en ciudades claves como Joinville y Florianópolis.

Para los votantes locales, la apuesta de los Bolsonaro ofrece promesas claras: seguridad, reducción de impuestos y apoyo al agronegocio. Sin embargo, vecinos y organizaciones sociales consultadas por este periódico —y también analistas de la Fundação Getulio Vargas— advierten sobre riesgos tangibles. La mezcla de familiares con cargos de poder facilita el tránsito entre lo público y lo privado y puede debilitar controles institucionales: contratos, nombramientos y políticas sectoriales quedan expuestos a clientelismo si no hay transparencia.

El impacto se siente en cuestiones concretas: la política ambiental en un estado con fuerte actividad agrícola y turística; la educación y salud pública en municipios que dependen de transferencias federales; y la gobernanza local cuando la lógica de lealtad política prima sobre el mérito técnico. En Santa Catarina, donde el turismo costero convive con polos industriales y microempresas familiares, esas decisiones afectan empleos y servicios básicos.

No todo es negativo para los votantes que apoyan a la familia. Hay relatos de mejoras en infraestructura y proyectos locales que asocian a los Bolsonaro con gestiones más ágiles. Pero el debate central sigue siendo institucional: ¿reforzará la región un liderazgo familiar que centraliza decisiones o posibilitará una pluralidad de voces y contrapesos democráticos?

La respuesta llegará en las urnas y en los tribunales. Mientras tanto, organizaciones civiles, académicos y autoridades del TSE intensifican la vigilancia sobre financiamiento de campañas y transparencia. Para los ciudadanos de Santa Catarina, la elección no es solo sobre nombres: es sobre qué tipo de protagonismo quieren para su vida cotidiana y sus instituciones.

Fuentes: Tribunal Superior Electoral, Datafolha, IBGE y Fundação Getulio Vargas.

Con información e imágenes de: France 24