La Roja refuerza su reinado en Wembley y alcanza 39 partidos invicta

La selección española volvió a demostrar en Londres que su éxito no fue una casualidad. Según EFE, España venció a Inglaterra 3-2 en Wembley, en un partido de ida y vuelta de la Liga de Naciones que terminó con un gol decisivo de Mikel Oyarzábal y con Luis de la Fuente sumando otra página a su proyecto. Con este resultado la racha invicta se estira ya a 39 partidos, una cifra que habla tanto de calidad como de gestión colectiva.

Fue un encuentro tenso, con fases de dominio alterno. Inglaterra apretó en la primera parte y aprovechó espacios, pero la paciencia y la lectura táctica de España dieron frutos. Oyarzábal apareció cuando había que aparecer y cerró el marcador en un choque que, según registros de UEFA, reafirma a La Roja como un equipo difícil de batir fuera de casa. Wembley dejó de ser un fortín inexpugnable para los ingleses, al menos por una noche.

Más allá del resultado, el triunfo obliga a matices. Es legítimo celebrar una victoria ante un rival histórico, pero conviene preguntarse por la sostenibilidad del modelo. La continuidad de De la Fuente funciona, y la cantera respira al ver su transición exitosa a la absoluta, sin embargo persisten retos estructurales. La Federación tiene por delante la tarea de cuidar la acumulación de minutos, gestionar la carga física y seguir invirtiendo en formación para que la actual hornada no tenga un precipicio detrás cuando los veteranos se retiren.

En lo deportivo hay señales muy positivas. La combinación de jugadores jóvenes con perfiles tácticos versátiles permite una lectura de juego más fluida y una respuesta colectiva ante los momentos de presión. El partido en Londres sirvió también para verificar alternativas en el once y en el banco, algo que no se veía con tanta claridad en etapas anteriores. No obstante, la dependencia de ciertas piezas clave sigue presente y conviene diversificar soluciones antes de que aparezcan lesiones inoportunas o bajones de rendimiento.

El triunfo tiene un efecto social palpable. En barrios y plazas, la celebración se mezcla con debates sobre políticas deportivas: la inversión pública en instalaciones, la programación escolar para fomentar la práctica del fútbol y la necesidad de garantizar que tanto mujeres como hombres tengan oportunidades similares. Un éxito internacional es, en definitiva, una ventana para reclamar más recursos y mejores políticas públicas que amplíen ese acceso.

En Inglaterra el análisis será otro. Gareth Southgate y su cuerpo técnico deberán revisar mecanismos defensivos y la gestión del partido cuando el rival cambia de ritmo. Para España, la victoria es un recordatorio de que ganar en escenarios grandes exige concentración y oficio, no solo talento individual.

Según EFE y las estadísticas de la competición, la Liga de Naciones mantiene su valor como banco de pruebas antes de torneos mayores. La Roja, con una segunda estrella simbólica en el pecho y con un estilo reconocible, tiene ahora la responsabilidad de traducir esta inercia en políticas deportivas coherentes y en resultados sostenibles. El camino continúa y la próxima convocatoria será otra oportunidad para demostrar que este ciclo ganador puede convertirse en legado.

Con información e imágenes de: France 24