UIF detalla plan para rastrear y recuperar bienes vinculados a García Luna

La Presidenta adelantó la noticia el pasado jueves y prometió que este viernes 28 de agosto la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) daría más detalles sobre la estrategia para recuperar recursos presuntamente ligados a Genaro García Luna. La información, según fuentes de la UIF y de la Secretaría de Hacienda, apunta a una operación coordinada que combina medidas administrativas, congelamientos de cuentas y solicitudes jurídicas nacionales e internacionales.

El caso de García Luna sigue siendo un nudo en la política mexicana: acusado en Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado, su expediente socializa más que nombres; toca instituciones y fondos que, en palabras de expertos consultados por la UIF, deben retornar al erario o a las víctimas. La UIF, según sus voceros, busca “tirar del hilo” financiero: identificar empresas pantalla, movimientos atípicos y rutas de transferencia que permitan pedir la extinción de dominio o medidas cautelares.

Fuentes de la Secretaría de Hacienda indican que la estrategia incluirá el uso de informes financieros, declaraciones fiscales cruzadas y cooperación con autoridades en el extranjero. Además, la Fiscalía General de la República (FGR) estaría llamada a presentar las piezas procesales necesarias para convertir la inteligencia financiera en resultados judiciales. En términos concretos, se habla de congelar cuentas, inmovilizar bienes muebles e inmuebles y promover procesos de decomiso cuando haya sustento legal.

Para la ciudadanía esto tiene dos caras. Por un lado, recuperar recursos significa potencialmente más dinero para programas sociales, reparación a víctimas y reforzar la confianza en las instituciones. Por otro, existe el riesgo de que los procesos se atasquen en litigios largos o en tecnicismos legales que beneficien a quienes intentan ocultar activos. La UIF promete transparencia en el proceso; los críticos exigen plazos claros y rendición de cuentas.

Expertos en lavado de dinero consultados por la UIF señalan que casos como este requieren instrumentos que van del embargo preventivo hasta acuerdos de cooperación judicial con Estados Unidos y otros países donde se detecten bienes. También subrayan la importancia de no politizar los procedimientos: el objetivo debería ser recuperar activos y fortalecer el sistema, no utilizarlos como arma política.

La experiencia internacional muestra que la recuperación de activos es un maratón, no una carrera de velocidad. Cuando hay empresas fachada, testaferros y estructuras offshore, cada transferencia bancaria puede implicar meses de investigación y solicitudes de información a jurisdicciones que no siempre colaboran con rapidez. Por eso la UIF dice que no sólo se trata de identificar bienes, sino de construir casos sólidos que resistan impugnaciones legales.

La sociedad civil y organizaciones de transparencia han exigido que los recursos recuperados tengan destinos claros: reparación a víctimas, inversión en seguridad ciudadana con enfoque de derechos y refuerzo de las instituciones encargadas de prevenir el lavado de dinero. En ese sentido, la Secretaría de Hacienda y la UIF deben explicar no sólo el “cómo” técnico, sino el “para qué” público.

Este viernes 28 de agosto la UIF presentará el paquete de medidas y los primeros resultados. Será una prueba de fuego para la coordinación entre la Unidad de Inteligencia Financiera, la Secretaría de Hacienda y la Fiscalía General de la República. Si cumplen, podrán convertir un escándalo en recuperación tangible de recursos. Si fallan, el escepticismo ciudadano se profundizará, y el dinero seguirá siendo la pieza que explique por qué ciertos engranajes del Estado siguen protegidos.

La expectativa es grande, y la demanda es simple: transparencia, celeridad procesal y que los recursos recuperados se traduzcan en bien público. La UIF y la Secretaría de Hacienda deben ahora demostrar que, además de señalar, pueden recuperar y rendir cuentas.

Con información e imágenes de: informador.mx