Del altar al jardín: dónde llevar cempasúchil para hacer composta en la capital

La temporada de ofrendas no tiene por qué terminar en un camión de basura. La Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) de la Ciudad de México habilitó puntos de acopio y campañas para recolectar las flores usadas en las ofrendas y convertirlas en composta. Es una iniciativa que suma, pero la logística y la información siguen siendo un nudo que obliga a la ciudadanía a improvisar.

¿Por qué importa? Los pétalos de cempasúchil y otras flores son materia orgánica valiosa: degradada correctamente se transforma en tierra rica en nutrientes y evita emisiones de metano cuando terminan en rellenos sanitarios. SEDEMA ha promovido estas acciones como parte de su estrategia de manejo de residuos orgánicos, pero la demanda supera la oferta de acopio en muchas alcaldías.

Dónde entregarlas Según SEDEMA, la alternativa oficial pasa por los centros de acopio temporales y los módulos de separación que se activan durante la temporada de Día de Muertos. Además, alcaldías y organizaciones comunitarias suelen instalar puntos en mercados y centros culturales. Si no encuentras uno cercano, consulta a la jefatura delegacional o al área de medio ambiente de tu alcaldía para ubicar el módulo más cercano.

Si no hay punto de acopio: compostaje doméstico No hace falta ser un experto para aprovechar esas flores. Primero, retira velas, plásticos, alambres y arreglos metálicos; esos materiales contaminan la composta. Trocea tallos y pétalos para acelerar la descomposición. Mezcla la materia “verde” (flores) con material “marrón” (hojas secas, cartón triturado) en proporción aproximada de dos a uno en peso, mantén humedad similar a una esponja exprimida y remueve la pila cada semana o diez días. En 2 a 4 meses tendrás composta utilizable para macetas y jardineras.

Alternativas rápidas y urbanas Para departamentos, la vermicompostera (lombrices) o el bokashi (fermentación anaerobia en contenedor cerrado) son opciones prácticas. Las lombrices consumen flores y dejan humus de alta calidad; el bokashi reduce volumen y olor, y luego se entierra o se integra a una composta tradicional.

Precauciones Evita usar flores que evidentemente hayan recibido plaguicidas si vas a aplicar la composta en huertos de alimentos. Tampoco deposites restos en áreas verdes públicas sin autorización: la gestión responsable necesita coordinación entre ciudadanía e instituciones.

Crítica constructiva La iniciativa de SEDEMA apunta en la dirección correcta, pero la coordinación interinstitucional y la comunicación con la población deben mejorar. La temporada es corta y predecible; las autoridades podrían anticiparse con más puntos permanentes de acopio, mejor información pública y programas de apoyo a compostaje comunitario. Mientras tanto, el poder de respuesta está en manos de vecinas, vecinas y colectivos que convierten tradición en recurso.

Si quieres participar, pregunta en tu alcaldía por los módulos de SEDEMA o organiza con tus vecinos una compostera comunitaria: convertir flores en tierra es también devolver a la ciudad un poco de lo que le dimos en memoria.

Con información e imágenes de: informador.mx