Sin sueldo extra: ojeda vuelve a la Marina como asesor honorario
La Secretaría de Marina (Semar) anunció que el almirante José Rafael Ojeda Durán prestará una asesoría honoraria a la institución sin percepción salarial. Según el comunicado oficial, se trata de una figura de carácter consultivo que aprovechará la experiencia del almirante, quien se encuentra en retiro y no ejerce funciones activas.
Ojeda Durán fue titular de la Marina durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y, como muchos altos mandos en retiro, conserva conocimiento táctico e institucional que puede ser valioso para la operación de guardacostas, logística portuaria y apoyo en emergencias. La Semar describe la asesoría como limitada en tiempo y tareas, y recalca que no implicará erogaciones extraordinarias al presupuesto.
La decisión genera reacciones encontradas. Desde el punto de vista fiscal es políticamente vendible: anunciar que no habrá sueldo extra calma las críticas sobre un gasto público innecesario. Pero la ausencia de pago no zanja otras preocupaciones ciudadanas. ¿Qué límites tendrá su influencia? ¿Cómo se evitará que un puesto honorario se transforme en una vía para favorecer contratos, promociones o decisiones operativas sin la transparencia debida? Estas preguntas, planteadas por especialistas en seguridad y organizaciones civiles, no aparecen resueltas en el comunicado de la Semar.
La figura del asesor honorario funciona, en la práctica, como un puente entre la memoria institucional y las necesidades actuales. En zonas portuarias y costeras la continuidad técnica puede mejorar respuestas ante desastres naturales o el control de rutas ilícitas. Sin embargo, cuando la política pública depende excesivamente de rostros del pasado, corre el riesgo de reproducir viejas prácticas sin someterlas a evaluación pública.
Para que la medida sea más que una cortina de buenas intenciones, convendría que la Secretaría de Marina publique el alcance exacto de la asesoría, sus objetivos medibles y mecanismos de rendición de cuentas, además del periodo de vigencia. La transparencia convierte la experiencia del retiro en un bien público; la opacidad, en un privilegio reenvasado.
La Semar, al anunciar la figura, dio el primer paso comunicativo. Falta el segundo: detallar cómo esa experiencia servirá a la ciudadanía y no sólo a la reproducción de equipos y decisiones dentro de la misma institución.
Fuente: Secretaría de Marina (Semar).
