Uruapan vive día de muertos entre ofrendas y marcha que exige justicia por manzo
Uruapan — A 12 meses del homicidio del exalcalde en la Plaza Morelos, la ciudad vivió un Día de Muertos agridulce: altares y cempasúchil junto a una convocatoria que reclamó verdad y seguridad.
Las ofrendas pintaron de naranja y luz la Plaza Morelos, donde familiares, artistas y vecinos colocaron fotografías, veladoras y cartas dirigidas a las víctimas de la violencia. Al mismo tiempo, una marcha convocada por colectivos ciudadanoss y familiares —según reportes de La Jornada Michoacán— recorrió calles del centro para exigir que el caso del exalcalde Manzo no quede en la impunidad.
“No se trata solo de recordar, se trata de que se investigue y que haya resultados”, dijo a este diario una mujer que participó en la marcha, señalando la mezcla de duelo y rabia que muchos cargan desde hace un año. Para varios asistentes, las ofrendas fueron también un acto de presión política: un recordatorio visible de que la muerte de un dirigente local no puede borrarse con el paso del tiempo.
El reclamo público llega en un contexto de polarización sobre la seguridad en Uruapan. Autoridades municipales y estatales han anunciado operativos y coordinación con la Guardia Nacional; sin embargo, familias y organizaciones civiles señalan retrasos en las investigaciones, falta de protección a testigos y deficiencias en la transparencia de las indagatorias. La Fiscalía General del Estado, de acuerdo con comunicados oficiales citados por medios locales, asegura que mantiene abiertas líneas de investigación, pero no ha ofrecido aún resultados que satisfagan a los dolientes.
El episodio expone una lección recurrente: las políticas de seguridad que se anuncian con bombo requieren de investigación profesional, cuidado de víctimas y procesos judiciales ágiles para romper ciclos de violencia. En palabras de un activista local, “las patrullas y anuncios son el envoltorio; la justicia es el contenido”.
A la par de la movilización, organizaciones culturales impulsaron talleres y ofrendas comunitarias para mantener viva la memoria sin caer en la resignación. Estas iniciativas buscan transformar el duelo en participación ciudadana y propuestas concretas: observatorios ciudadanos de seguridad, comités vecinales y demandas formales para acelerar peritajes y protección a testimonios.
Uruapan, ciudad con tradiciones vivas y heridas abiertas, mostró ayer su capacidad de reunir flores y protesta en un mismo espacio. El desafío sigue siendo que esas voces encuentren en las instituciones respuestas claras y verificables. Como subrayó La Jornada Michoacán en su cobertura, la exigencia no es solo por una fecha: es por sistemas que eviten repetir tragedias y aseguren justicia para todas las familias afectadas.
