Nevada histórica frena el IncaDivide 2026 y obliga a replantear el recorrido

Nuestra enviada especial, Natalia Ruiz Giraldo, desde los Apus del sur peruano.

Una tormenta de nieve poco habitual en temporada de verano detuvo este martes a la mayoría de los ultraciclistas que participan en el IncaDivide 2026 y provocó cambios de último minuto en el trazado de la carrera. La nevada afectó sectores de alta montaña, conocidos como los Apus —entre ellos cumbres cercanas a Ausangate—, dejando rutas intransitables, aludes de lodo y temperaturas bajo cero que pusieron en riesgo tanto a deportistas como a pobladores locales.

Según reportes del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI), el frente climático que ingresó desde el sur produjo precipitaciones en forma de nieve por encima de los 4.000 metros. La organización del IncaDivide, en un comunicado recogido por nuestra enviada especial, informó que por razones de seguridad se decidió desviar parte del recorrido hacia valles de menor altitud y habilitar puntos de asistencia médica y logística adicionales.

En el campamento base, donde habitan equipos técnicos y algunos corredores, la sensación fue de alivio y frustración a partes iguales. Deportistas consultados por Natalia Ruiz Giraldo relataron la confusión de las primeras horas: “No esperábamos esto, las señales se borraron y el barro hacía imposible avanzar”, contó una participante. La organización aseguró que se priorizó la evacuación ordenada y la atención a quienes presentaron hipotermia o lesiones leves.

La emergencia puso en evidencia debilidades en la coordinación institucional. Fuentes de la Municipalidad Provincial y de la Reserva Paisajística vinculada al área, citadas por esta redacción, reconocieron demoras en la señalización de rutas alternativas y en la comunicación con equipos de rescate. SERNANP confirmó que algunas zonas de paso quedaron cerradas temporalmente para evitar daños al ecosistema y riesgos a las personas.

Más allá del operativo inmediato, el episodio reabre un debate más amplio sobre la planificación de eventos deportivos en territorios frágiles. Expertos climáticos y dirigentes locales consultados por nuestra enviada especial coinciden en que los fenómenos extremos, vinculados al cambio climático, son cada vez más impredecibles. “No se trata solo de un día de mal tiempo; es la urgencia de incorporar protocolos climáticos, monitoreo en tiempo real y rutas alternativas pensadas con las comunidades indígenas”, afirmó un especialista de SENAMHI.

El impacto económico y social también es tangible. Para comunidades andinas que esperaban ingresos por hospedaje, alimentación y servicios a los equipos, la suspensión parcial del paso significa pérdida de recursos en plena temporada. Desde la organización del evento se prometió compensaciones y un plan para priorizar a proveedores locales en futuras etapas, según declararon a esta redacción.

Hay aspectos positivos: la rápida movilización de brigadas de salud del Ministerio de Salud (MINSA) y la presencia de ambulancias y puestos de atención permitieron controlar la situación sin víctimas fatales. Además, la experiencia sirvió para testar protocolos de emergencia que, según autoridades, serán revisados y fortalecidos de cara a próximas ediciones.

Sin embargo, la crítica es clara y apropiada. La planificación de pruebas deportivas de alto riesgo debe integrar a los gobiernos regionales, a los gestores ambientales y a las propias comunidades andinas desde el diseño. No bastan planes de contingencia firmados en oficinas; se requieren mapas de riesgo actualizados, inversión en señales permanentes y un sistema de alertas tempranas que llegue al último caserío.

La nieve en los Apus detuvo pedales y cronómetros, pero también lanzó una alerta: el turismo de aventura y las políticas públicas siguen adaptándose a un clima más errático. Como revela el testimonio de Natalia Ruiz Giraldo in situ, la lección es clara: salvar una edición puede ser posible, pero salvar vidas y sostener economías locales exige previsión real y diálogo permanente entre organizadores, autoridades y pobladores. Fuentes consultadas: SENAMHI, SERNANP, Ministerio de Salud y la organización IncaDivide.

Con información e imágenes de: France 24