Senadores se refugian en baños y suspenden votación sobre la renuncia de Peña
Asunción. La sesión del Senado que debía decidir si acepta la renuncia del presidente Santiago Peña o avanza con un juicio político quedó suspendida ayer por falta de quórum, después de que varios legisladores, según nuestra corresponsal Flávia Borja, abandonaran la sala y se ocultaran en los baños para evitar completar la mayoría de votos.
El episodio, tan inusual como revelador, se produjo en medio de una creciente tensión ciudadana. Decenas de manifestantes concentrados frente al Palacio de los López mostraron su frustración y exigieron respuestas claras sobre el futuro institucional del país. Testigos consultados por Flávia Borja relataron escenas de empujones verbales y gritos de “¡transparencia!” que aumentaron la presión sobre una Cámara paralizada.
El Senado informó que la sesión se suspendió por no alcanzarse el quórum necesario, pero ni la comunicación oficial ni los protagonistas aclararon plenamente quiénes se retiraron ni por qué. Voces de oposición señalan que la táctica de ausentarse para impedir votaciones ha sido usada antes como un freno a procesos incómodos; desde el oficialismo se evita responsabilizarse públicamente y se habla de tácticas de dilación. El resultado es el mismo: la ciudadanía contempla, impotente, cómo las instituciones tropiezan en un momento político delicado.
La situación pone en evidencia dos problemas concretos. Primero, la fragilidad de los mecanismos internos del Congreso para resolver crisis que afectan el ejercicio del poder ejecutivo. Segundo, el costo político y social de la incertidumbre: familias que esperan políticas públicas estables, inversores que buscan señales de gobernabilidad y sectores vulnerables que dependen de decisiones urgentes, todo queda en espera.
Analistas consultados por este periódico recuerdan que más allá del conflicto entre aceptar una renuncia o iniciar un juicio político, lo que está en juego es la confianza en los procedimientos democráticos. Cuando los representantes optan por esconderse literal o figuradamente, la política se aleja de las calles y se convierte en un juego de ajedrez con piezas que alguien mueve a puerta cerrada.
Entre las demandas que se escucharon en la plaza estuvo la exigencia de registro público de asistencia y votación, la publicación inmediata de actas y la convocatoria a una nueva sesión con garantías de transparencia. Organizaciones de la sociedad civil consultadas coinciden en pedir mediación institucional para evitar que la crisis escale: propuestas incluyen audiencias públicas, intervención de la Contraloría para asegurar transparencia administrativa y un cronograma claro para resolver la vacancia o el proceso de juicio político.
El gobierno de Santiago Peña no se ha pronunciado con detalle sobre los motivos de la renuncia ni sobre un cronograma para su eventual aceptación o para el inicio de un juicio político. Esa ausencia de información alimenta rumores y polariza todavía más el debate público.
En definitiva, lo ocurrido en el Senado es una metáfora incómoda: cuando los responsables optan por ocultarse en baños para esquivar responsabilidades, la democracia queda con el retrete de la decisión abierto, goteando la paciencia social. Ahora corresponde a las instituciones devolver la voz a la ciudadanía, asumir responsabilidades y actuar con transparencia para que la política deje de parecer un acto de escondidas y vuelva a ser un servicio público.
Fuente: corresponsal Flávia Borja y reportes oficiales del Senado.

