Protege tu dinero: la Secretaría ofrece consejos contra estafas en el regreso a clases

La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana lanzó esta semana una serie de recomendaciones para que las familias no caigan en fraudes al comprar útiles escolares, un periodo en el que aumentan las estafas cibernéticas y las ofertas sospechosas. El llamado llega en un momento clave: tiendas en línea, grupos de mensajería y vendedores informales multiplican promociones que, en muchos casos, funcionan como cebo.

Según la propia Secretaría, los fraudes van desde tiendas falsas y clonación de tarjetas hasta mensajes que suplantan a comercios y piden datos personales o claves de un solo uso. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) y la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) han alertado en años recientes sobre picos de reclamaciones en temporadas escolares, lo que confirma que el problema no es aislado.

¿Qué recomiendan las autoridades? Verificar que la página tenga candado y “https”, confirmar teléfonos y direcciones físicas del vendedor, desconfiar de ofertas que parecen milagrosas y evitar pagos por transferencia a cuentas personales cuando la compra se hace a través de mercados digitales. También piden no usar redes Wi‑Fi públicas para transacciones, activar la verificación en dos pasos y conservar comprobantes y capturas de pantalla.

Esos consejos son útiles, pero no alcanzan. La protección se parece a poner salvavidas a quien cruza un río lleno de corrientes: importante, pero insuficiente si no se arregla el puente roto. Muchas familias, con poco tiempo y presupuestos ajustados, terminan confiando en ofertas por WhatsApp o en mercaditos digitales donde el control es mínimo. La Secretaría puede advertir; la regulación y la supervisión de plataformas comerciales requieren un esfuerzo interinstitucional más decidido.

En la práctica cotidiana el impacto es directo. Una madre de familia de la Ciudad de México consultada por este diario relató que una “promoción” la dejó sin $1,200 y con una mochila que nunca llegó. Cuando acudió a su banco le informaron que el proceso de devolución puede tardar y que, mientras tanto, su presupuesto escolar ya estaba afectado. Historias como esta se repiten y agravan la desigualdad: quienes menos tienen son los que más riesgos corren y menos recursos recuperan.

Además de las recomendaciones personales, organismos como PROFECO y CONDUSEF insisten en medidas públicas: fiscalización más estricta de plataformas, protocolos obligatorios de verificación para vendedores, y campañas de educación financiera focalizadas en distritos con menor acceso a información. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana puede detectar y difundir patrones de fraude, pero la solución requiere que la política pública priorice la prevención estructural y la reparación rápida para las víctimas.

Para que la temporada escolar no se convierta en un terreno fértil para estafadores, las autoridades piden a la ciudadanía reportar anomalías y conservar pruebas. Al mismo tiempo, es razonable exigir a las plataformas y a las instituciones financieras más transparencia y respuestas ágiles. Comprar útiles no debería sentirse como jugar a la ruleta: con información, controles y responsabilidad institucional, las familias pueden recuperar tranquilidad y evitar perder más de lo que ya cuesta educar a un hijo.

Fuentes: Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, PROFECO y CONDUSEF.

Con información e imágenes de: informador.mx