Adultos mayores recibirán aguinaldo en noviembre; Pensión Bienestar no contempla pago extra

En noviembre y diciembre algunos adultos mayores verán un ingreso extra en sus cuentas, pero no todos. Quienes cobran una pensión contributiva a través del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) suelen recibir prestaciones anuales asociadas a su régimen; en cambio, la Pensión Bienestar, el apoyo no contributivo que administra la Secretaría de Bienestar y distribuye el Banco del Bienestar, no incluye un depósito extraordinario de aguinaldo, según comunicados de la propia Secretaría.

La diferencia no es un tecnicismo: es la brecha entre derechos laborales adquiridos y apoyos sociales dirigidos a la población vulnerable. Las pensiones del IMSS y del ISSSTE se originan en contribuciones y normativas que contemplan prestaciones ligadas al empleo, mientras que la Pensión Bienestar nació como un programa de transferencia para garantizar un ingreso mínimo. Por ello, la Secretaría de Bienestar explica que sus pagos se realizan conforme al calendario oficial del programa y no hay un pago adicional etiquetado como aguinaldo.

Desde la óptica cotidiana, esto cambia las cuentas de fin de año. Para una persona jubilada con pensión contributiva, el aguinaldo puede ser la diferencia entre cubrir medicinas y compras navideñas; para quienes dependen exclusivamente de la Pensión Bienestar, la ausencia de ese extra obliga a recortar gastos o a buscar apoyos familiares y comunitarios. Lo confirman testimonios recogidos en plazas y sucursales del Banco del Bienestar, donde varias personas mayores señalan que esperan apoyos adicionales pero no siempre entienden las diferencias institucionales.

Hay razones administrativas y presupuestarias detrás de la decisión. La Secretaría de Bienestar ha priorizado la universalidad y continuidad del pago, más que complementos extraordinarios que impliquen ajustes de presupuesto fuera del calendario aprobado. Sin embargo, ese argumento choca con la realidad: la inflación y el aumento de precios golpean con mayor fuerza a quienes dependen de transferencias fijas.

La discusión pública debería avanzar en dos frentes. Primero, transparencia: la Secretaría de Bienestar y Hacienda deben explicar con datos cómo se compone el monto y por qué no hay margen para un pago extraordinario. Segundo, diseño de políticas: es posible combinar transferencias regulares con apoyos estacionales dirigidos a hogares más pobres, como hacen otros países con bonos de emergencia en fechas claves.

Mientras tanto, las recomendaciones prácticas para beneficiarios son claras según el IMSS, el ISSSTE y la Secretaría de Bienestar: confirmar el calendario de pagos en ventanilla o en la sucursal del Banco del Bienestar, preguntar por alternativas locales —programas municipales o apoyos de organizaciones civiles— y exigir que las autoridades publiquen los criterios de asignación y los montos con claridad.

La ausencia de un aguinaldo universal para quienes reciben la Pensión Bienestar no es una falla menor; es una decisión política con efecto directo en la vida diaria de millones de personas mayores. Nombrar el problema es el primer paso para exigir soluciones que combinen justicia social y responsabilidad fiscal.

Fuentes: Secretaría de Bienestar, Banco del Bienestar, IMSS, ISSSTE.

Con información e imágenes de: informador.mx