Trasladan a migrante venezolano herido por ICE sin informar a su familia

La familia y la defensa de Wilber Rafael Garcés desconocen aún a qué reclusorio fue llevado tras ser dado de alta del hospital donde estaba ingresado, según relatan a este medio. Garcés, de origen venezolano, fue atendido por heridas que, según su entorno, ocurrieron durante una intervención de ICE.

La ausencia de información sobre su paradero ha provocado indignación entre sus allegados y organizaciones defensoras de migrantes. «No sabemos ni siquiera a qué centro lo llevaron, nadie nos dijo nada», dice un familiar que prefirió mantener el anonimato. La defensa legal del migrante confirma que intentó comunicarse con las autoridades migratorias sin éxito.

Fuentes de la defensa de Garcés explican que el traslado desde el hospital hacia un centro de detención se realizó de forma repentina y sin que la familia recibiera notificación previa. Esa opacidad genera preocupación sobre el acceso continuado a atención médica y sobre el respeto a derechos básicos durante los traslados.

Instituciones como ICE poseen protocolos para traslados de detenidos, pero en este caso no hay claridad pública sobre su aplicación. Este diario contactó a ICE en búsqueda de una versión oficial; hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta que aclarara el destino de Garcés ni las razones médicas o de seguridad del traslado.

Defensores de derechos humanos consultados por este periódico señalan que volver a recluir a una persona recién salida de un hospital puede poner en riesgo su recuperación. «Es como obligar a alguien a seguir caminando con una venda en la herida: la política migratoria no puede presentar la salud como una variable negociable», comenta una activista local que trabaja con migrantes.

La falta de transparencia también complica la labor legal: sin saber el reclusorio, los abogados no pueden presentar recursos, solicitar historial médico completo ni garantizar visitas. La defensa ha anunciado que exigirá información oficial y que evaluará medidas legales para proteger la integridad física y los derechos procesales de Garcés.

Este caso desnuda una tensión cada vez más visible entre los protocolos de control migratorio y las garantías mínimas de salud pública. Para la comunidad y para sus familiares, la pregunta es sencilla y humana: ¿cómo se protege a una persona cuando su paradero y su acceso a cuidados quedan en la oscuridad? La respuesta depende, en buena medida, de la voluntad institucional para rendir cuentas.

Este medio seguirá el caso y publicará nuevas informaciones proporcionadas por la defensa, los familiares y las autoridades.

Con información e imágenes de: Latinus