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Culiacán: sheinbaum culpa a intereses extranjeros; habitantes piden medidas concretas

En su gira por Culiacán, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la injerencia de intereses extranjeros está detrás del repunte de la violencia en Sinaloa y subrayó que «el futuro de Sinaloa lo decide México». La acusación fue retomada de manera oficial por el Consejo de Seguridad Pública (CSP) del estado, que apuntó a actores externos como detonantes de los recientes episodios de fuego cruzado y desestabilización, informó El Universal.

La declaración llega en un momento en el que familias y comerciantes viven a diario la incertidumbre. Comerciantes de la colonia Las Quintas y vecinos del centro cuentan que los horarios de cierre se han adelantado y que la presencia policial, aunque visible en algunos puntos, no alcanza a devolver la sensación de seguridad. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Sinaloa mantiene índices de homicidio y delitos vinculados a la delincuencia organizada que siguen por encima del promedio nacional, un escenario que alimenta la preocupación ciudadana.

La versión oficial que apunta a intereses extranjeros busca explicar operaciones complejas que, en apariencia, rompen pactos locales entre grupos delictivos. Sin embargo, expertos consultados por este diario advierten que la narrativa no puede sustituir a la evidencia pública. Señalar actores foráneos sin desplegar pruebas claras corre el riesgo de simplificar causas profundas como la penetración de redes de corrupción, fallas en la inteligencia y la impunidad en el sistema judicial.

El CSP, según El Universal, plantea que el apoyo logístico y financiero de agentes externos ha facilitado la llegada de armamento y la coordinación de células violentas. Esa hipótesis obliga a una investigación transparente y a una coordinación con instancias internacionales cuando sea pertinente. Pero también exige respuestas internas: depuración policial, fortalecimiento del Ministerio Público y programas sociales que reduzcan la vulnerabilidad de jóvenes al reclutamiento del crimen organizado.

Las autoridades federales y estatales deben, además, explicar a la ciudadanía qué evidencias respaldan sus afirmaciones y cómo esas pruebas conducen a políticas concretas. Los argumentos geopolíticos no sustituyen patrullajes eficaces ni centros de justicia accesibles. Si la acusación de injerencia extranjera es válida, necesita traducción inmediata en acciones de seguridad y en controles fronterizos y financieros; si no, no debe servir de excusa para ocultar errores de gestión.

Para las familias de Culiacán, las prioridades son tangibles: calles más seguras, escuelas abiertas sin miedo, justicia rápida para crímenes y oportunidades laborales que ofrezcan alternativas reales. Desde aquí, y con datos de El Universal y del SESNSP como base, la exigencia es clara: las autoridades deben transparentar pruebas, mejorar la coordinación institucional y explicar cómo cada medida impactará en la vida cotidiana de las comunidades afectadas.

La política pública contra la violencia necesita más que señalamientos; requiere un plan que combine investigación rigurosa, rendición de cuentas y políticas sociales sostenibles. Hasta entonces, el reclamo de los sinaloenses es sencillo y exigente: resultados verificables y seguridad que se sienta en la puerta de la casa.

Con información e imágenes de: Reforma