SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS, 30DICIEMBRE2025.- El subcomandante Marcos durante su participación en la cuarta sesión del encuentro "Semillero de Pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores", que se realizó en el CIDECI Universidad de la Tierra. FOTO: ISABEL MATEOS HINOJOSA/CUARTOSCURO.COM

Subcomandante Marcos regresa a la escena: el enmascarado que sigue prendiendo la llama de la lucha indígena

Con pasamontañas, pipa y voz de trueno, Marcos volvió a Chiapas y reaviva preguntas: ¿es símbolo, salvador o estrategia política?

Con la misma imagen que quedó grabada en el imaginario colectivo —pasamontañas ocultando el rostro, indumentaria de combatiente y una pipa siempre a la mano— el subcomandante Marcos volvió a aparecer en Chiapas, recordando que su figura sigue siendo un imán de esperanzas y polémicas. Su primera aparición pública, aquel 1 de enero de 1994 en el zócalo de San Cristóbal de las Casas, marcó el estallido del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y puso sobre la mesa la demanda indígena contra los efectos sociales del entonces recién estrenado TLCAN.

Según reportes de AFP y Reuters, la figura que el gobierno intentó descifrar —y en 1995 el entonces presidente Ernesto Zedillo identificó como Rafael Sebastián Guillén— se mantuvo como bocón político y enigma estratégico. Acusado por las autoridades de delitos graves en los años iniciales del conflicto —traición a la patria, terrorismo, sedición y rebelión—, el subcomandante también supo convertirse en referente moral para amplios sectores de la izquierda global.

De estudiante a símbolo

Rafael Sebastián Guillén Vicente nació en 1957 en Tampico, Tamaulipas, y fue, según quienes lo conocieron, un lector voraz y estudiante destacado antes de convertirse en la voz pública del movimiento zapatista. Mientras su hermana Mercedes Guillén transitó por caminos institucionales del PRI, él optó por ponerse la capucha y sumarse a campesinos que reclamaban tierra, salud, educación y respeto frente a la apertura comercial que, dijeron, los dejaba fuera del mapa.

Hitos y metamorfosis

Año Hecho
1957 Nacimiento de Rafael Sebastián Guillén en Tampico, Tamaulipas.
1994 Primera aparición pública como subcomandante Marcos en San Cristóbal; alza del EZLN contra el TLCAN.
1995 El presidente Zedillo identifica públicamente a Guillén como Marcos.
2006 ‘La otra campaña’: recorrido a caballo por México y distanciamiento de candidaturas presidenciales.
2014 En un homenaje a Votán Galeano, Marcos anuncia su despedida pública y se declara simbólicamente “muerto”; nace la figura de Galeano en la narrativa zapatista.
2024 Publica una carta crítica del gobierno de AMLO; el presidente responde públicamente minimizando la polémica.
31 dic 2025 Regresa a Chiapas para dialogar en CIDECI sobre cambio climático, desigualdad y economía; se toma fotos con asistentes y reafirma la metáfora de la ‘mesa de cuatro patas’.

¿Icono o estrategia?

Marcos encarna varias cosas al mismo tiempo: la dignidad popular para muchos pueblos originarios, un altavoz internacional contra el neoliberalismo para la izquierda global, y un dolor de cabeza para las administraciones que han tratado de reducir al zapatismo a un problema de seguridad. Su pasamontañas funciona como máscara política y como escudo práctico; su pipa, como símbolo de calma ante tormentas públicas.

Su discurso ha tejido metáforas sencillas que conectan con la gente: la mesa de cuatro patas, que incluso sin algunas patas sigue firme gracias a una quinta pata central —la historia de los pueblos originarios—, resume la idea zapatista de que la memoria colectiva sostiene la lucha social.

Contrastes y polémicas

  • Delitos y persecución: la PGR difundió en enero de 1994 un retrato hablado y el gobierno de entonces lo relacionó con actos violentos.
  • Salud y rumores: en 2012 circularon versiones sobre cáncer de pulmón; él negó públicamente la mayoría de los rumores y atribuyó su retiro a una decisión de relevo generacional.
  • Transformación simbólica: en 2014 anunció el fin de la figura pública ‘Marcos’ y la adopción de otra simbología en homenaje a Votán Galeano, lo que abrió debates sobre continuidad y liderazgo en el EZLN.
  • Relación con gobiernos: en 2024 criticó a la administración de AMLO; el presidente respondió restando importancia a la controversia y evitando el enfrentamiento directo.

Impacto en la vida cotidiana

El zapatismo no es solo un relato heroico: ha tenido consecuencias concretas en comunidades de Chiapas. Programas autónomos de salud y educación, comedores comunitarios, y formas de organización local han mejorado indicadores básicos en áreas donde el Estado tuvo presencia limitada. Pero persisten las carencias: pobreza, falta de tierra y acceso desigual a servicios siguen siendo retos que el discurso de Marcos denuncia y que las políticas públicas no han resuelto plenamente.

Qué representa hoy

La reaparición de Marcos en Chiapas funciona como termómetro político. Para simpatizantes es una llamada a no olvidar las raíces y a mantener la protesta. Para críticos, una figura que romanticiza la lucha armada y complica acuerdos institucionales. Para la sociedad en general es, cuando menos, un espejo incómodo: recuerda que detrás de los tratados comerciales y las estadísticas hay comunidades que aún reclaman tierra, empleo y dignidad.

Esta crónica se basa en información de AFP y Reuters, además de documentos y declaraciones públicas del EZLN y autoridades federales.

¿Qué sigue? Marcos y el zapatismo han demostrado que la simbología puede sobrevivir a intentos por desdibujarla. Si las políticas públicas no avanzan en reducir la desigualdad y garantizar derechos básicos, la llama que encendió aquel 1 de enero de 1994 corre el riesgo de mantenerse viva otros 30 años más —y con ello, el debate sobre la forma en que México atiende a sus pueblos originarios.

Con información e imágenes de: Milenio.com