Simón avanza hacia La Paz y pone a Baja California Sur en vilo
El huracán, de categoría 2 frente a Jalisco, se mueve lentamente con pronóstico de impacto en La Paz este domingo, según CONAGUA; autoridades y comunidades se preparan ante marejadas, lluvias e inundaciones.
El ciclón Simón mantiene su intensidad de categoría 2 en aguas del Pacífico frente a la costa de Jalisco y avanza de manera lenta hacia el sur de Baja California Sur. La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la Dirección de Protección Civil del estado reportaron que el centro del sistema podría tocar tierra en la zona de La Paz este próximo domingo, con lluvias intensas y riesgos de marejada ciclónica.
Lo más preocupante no es solo la fuerza del viento, sino la combinación de oleaje elevado, precipitaciones continuas y su paso lento, que aumenta la probabilidad de inundaciones urbanas y desbordes en cauces. Según el Servicio Meteorológico Nacional, las bandas de lluvia ya han comenzado a alcanzar zonas costeras, lo que ha obligado a autoridades municipales a activar avisos preventivos.
En La Paz, ciudad con barrios bajos y acceso limitado a drenaje en varias colonias, la amenaza no es abstracta: vecinos recuerdan inundaciones recientes y exigen que las autoridades estatales y municipales dispongan refugios seguros y rutas de evacuación claras. La protección civil estatal aseguró que ya se habilitan albergues y puntos de reunión, pero en el terreno persisten dudas sobre la capacidad logística para atender a población desplazada y personas en situación de vulnerabilidad.
La respuesta institucional mostrará su eficacia este fin de semana. Por un lado, CONAGUA ha mantenido boletines con proyecciones y zonas de mayor riesgo; por otro, persiste la crítica ciudadana sobre la comunicación y la preparación preventiva: en años anteriores, avisos tardíos y fallas en el suministro de información provocaron descoordinación entre municipios y residentes. Es legítimo exigir claridad sobre cuándo y cómo se ordenarán evacuaciones, quién asumirá la renta temporal de refugios y cómo se garantizará la atención médica y el suministro de agua potable.
El sector pesquero y turístico también está en alerta. Pescadores en Los Cabos y comunidades costeras han reportado cancelación de faenas y anclaje de embarcaciones; empresarios hoteleros evalúan cierres temporales por seguridad. Estas decisiones implican costos económicos directos, pero la prioridad debe ser salvaguardar vidas y evitar tragedias previsibles.
Para la ciudadanía, las recomendaciones oficiales son concretas: seguir los comunicados de CONAGUA y Protección Civil de Baja California Sur, alejarse de la costa, proteger puertas y ventanas, preparar un kit de emergencia con documentos, agua y medicinas, y atender las indicaciones de evacuación. En especial, es crucial que familias con niños, personas mayores o con discapacidad identifiquen con anticipación su ruta de salida y el albergue más cercano.
Simón es una prueba más de la fragilidad ante fenómenos naturales que, exacerbados por la falta de inversión en infraestructura hidráulica y planes urbanos resilientes, golpean con mayor fuerza a los más vulnerables. No basta con alertas: se necesita inversión sostenida en drenaje, planes de ordenamiento territorial y políticas públicas que prioricen la prevención. La información de CONAGUA y el seguimiento de Protección Civil son útiles, pero debe acompañarlos una logística real para proteger a la gente.
Mientras tanto, en las calles de La Paz y municipios cercanos, la ciudadanía se organiza: grupos de voluntarios coordinan traslados de personas mayores, tiendas aportan alimentos no perecederos y redes vecinales revisan casas de riesgo. Esa solidaridad será tan importante como las medidas oficiales para minimizar daños.
Estaremos informando conforme CONAGUA y Protección Civil de Baja California Sur actualicen el movimiento de Simón y las medidas oficiales. Por ahora, la prioridad es prepararse con tiempo, mantener la calma y exigir transparencia en las decisiones que afectan la seguridad de la población.
