Recuerdo y abandono: israel marca el 7-o mientras gaza se hunde en crisis
Tres años después de los ataques del 7 de octubre, actos solemnes en Israel conviven con la emergencia humanitaria en Gaza, donde un frágil alto el fuego y la guerra de fondo han dejado a la población al borde del invierno.
En los actos oficiales en varias ciudades israelíes, familiares y sobrevivientes reclamaron memoria y explicaciones. Voces quebradas, flores y retratos llenaron plazas y cementerios. Para muchos, el día sirve para conjurar el dolor pero también para exigir responsabilidades por las fallas de inteligencia y de protección ciudadana que expusieron a comunidades enteras, según testimonios recogidos por nuestra corresponsal Janira Gómez Muñoz y declaraciones del Ministerio de Defensa de Israel.
Al mismo tiempo, y casi al alcance del oído, Gaza enfrenta lo que Naciones Unidas y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) califican de colapso humanitario. Aunque hace un año se selló un acuerdo de alto el fuego, en el terreno persisten combates esporádicos y bombardeos que complican la llegada de ayuda. La Cruz Roja Internacional y ONG como Human Rights Watch y B’Tselem han alertado sobre la destrucción masiva de viviendas e infraestructura, hospitales al límite y el desplazamiento de cientos de miles de personas.
El informe de la ONU cita cortes prolongados de agua y electricidad, restricciones en el transporte de alimentos y medicinas, y el deterioro de servicios básicos. Con la llegada del invierno, el riesgo se agrava: familias que viven en ruinas o refugios improvisados temen enfermedades, incendios y la falta de combustible para calefacción. Las agencias humanitarias piden corredores seguros y suministros urgentes; las autoridades israelíes reclaman garantías para la seguridad de sus tropas y ciudadanos antes de ampliar los pasos de ayuda.
La escena muestra una doble herida. En Israel, el duelo público canaliza rabia y necesidad de justicia. En Gaza, el recuerdo de 2023 y los combates posteriores se mezclan con la rutina diaria de sobrevivir sin agua potable ni medicamentos básicos. Esa asimetría en la capacidad de recuperación evidencia decisiones políticas que marcan vidas: inversiones en seguridad, prioridad en la apertura de pasos humanitarios, y la diplomacia regional que hasta ahora no ha logrado estabilizar la tregua.
Organizaciones internacionales insisten en que sin un acceso sostenido y sin mecanismos claros de protección a la población civil no bastará con recordar las víctimas: habrá que cambiar políticas. Si el 7 de octubre se repite en la memoria, la prueba pendiente es evitar que se repita en la vida cotidiana de nuevas generaciones.
Informa Janira Gómez Muñoz desde Jerusalén y Gaza para este periódico. Fuentes: Naciones Unidas (OCHA), Cruz Roja Internacional, Human Rights Watch, B’Tselem y Ministerio de Defensa de Israel.
