La era messi llega a su fin en un monumental pleno

Este martes 6 de octubre, en un Monumental colmado hasta la bandera, Lionel messi dijo adiós a la selección argentina. Nacido en Rosario hace 39 años, el futbolista se retira con números que hablan por sí solos: 208 partidos y 126 goles en 21 años vistiendo la albiceleste, según los registros de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la base estadística de la FIFA.

La escena fue la de una ciudad que se detiene. Familias, hinchas de todas las edades y dirigentes compartieron la emoción por un símbolo que trascendió lo deportivo. Para muchos, la despedida fue la de un faro que se apaga. Para otros, el cierre de un ciclo que obliga a mirar hacia adelante con urgencia.

Messi no fue solo cifras. Fue la final de la Copa del Mundo en 2022, el liderazgo dentro de la cancha y la capacidad de transformar partidos. Pero también hubo sombras: la relación entre la AFA y la conducción técnica, decisiones institucionales post Mundial y la falta de un plan claro de recambio fueron señaladas por medios como La Nación y Clarín en los últimos años como problemas estructurales que el fútbol argentino arrastra.

La despedida pone en evidencia un reto que excede al jugador. La AFA, el Ministerio de Turismo y Deportes y los clubes tienen por delante la obligación de invertir en formación, infraestructura y en programas que lleguen a los barrios. Si la salida de messi es la última página de un libro glorioso, el próximo capítulo debe construirse desde la base: canteras, fútbol juvenil y el fortalecimiento del fútbol femenino, una deuda de la que suelen hacerse eco fuentes como la propia AFA y organismos sociales.

En lo inmediato, la selección afronta un vacío de liderazgo técnico y simbólico. La pelota seguirá rodando, pero nadie duda de que la transición será compleja. Hay jugadores con talento, pero nadie con la consistencia estadística y el aura que dejó messi. El desafío no es solo encontrar un goleador, sino promover un estilo y un acompañamiento institucional que no dependa de una sola figura.

Más allá del ámbito deportivo, el impacto de este adiós también tiene aristas sociales. En los barrios, en las escuelas y en los clubes de barrio, la figura de messi abrió puertas y generó sueños. Ahora corresponde a las políticas públicas sostener ese impulso. El Estado y las entidades deportivas deben traducir el homenaje en políticas concretas: más escuelas de fútbol, apoyo a entrenadores y programas inclusivos que garanticen que el talento no se pierda por falta de oportunidades.

La jornada del Monumental fue emotiva y crítica al mismo tiempo. Aplausos, cánticos y momentos de recogimiento compartieron espacio con reclamos por mayor transparencia y mejor gestión en el fútbol. La voz de la gente, reflejada en las crónicas de La Nación y en testimonios recogidos por agencias como AFP, dejó claro que el afecto por messi convive con la exigencia por reformas.

Si la era messi termina hoy, su legado más valioso podría ser el impulso para que el país deje de depender de un solo genio. Convertir la nostalgia en proyecto público es la tarea pendiente. Argentina se despide de una leyenda, pero la historia del fútbol nacional sigue y exige respuestas colectivas, financiar el deporte en los barrios y cuidar la pasión como bien común.

Fuente: Asociación del Fútbol Argentino (AFA), FIFA, La Nación y cobertura de agencias internacionales

Con información e imágenes de: France 24