Himalaya arrasa pueblos: más de 1.300 desaparecidos tras desprendimiento de glaciar en Nepal y Tíbet

Una avalancha de lodo y escombros, causada por el colapso de un glaciar en la zona fronteriza entre Nepal y China, dejó ciudades enterradas, turistas atrapados y preguntas abiertas sobre preparación y respuesta.

Más de 1.300 personas permanecen desaparecidas en Nepal y el Tíbet tras la avalancha de lodo y escombros provocada por el colapso de un glaciar, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y autoridades locales. El Gobierno de Nepal confirmó 165 muertos y reportó que entre los afectados hay cientos de turistas extranjeros, mientras equipos de rescate trabajan contra el reloj para hallar supervivientes.

Los pueblos arrasados cuentan historias que no caben en las cifras: casas sepultadas junto a carreteras cortadas, aldeas cuyo acceso quedó bloqueado y familias que esperan noticias de sus seres queridos. Habitantes y pequeños comercios locales han visto desaparecer en minutos décadas de vida comunitaria. Testimonios recogidos por corresponsales locales describen escenas de desesperación, esperanza contenida y críticas a la falta de equipos y rutas de evacuación claras.

El USGS documentó el colapso glaciar y la consiguiente avalancha; expertos recuerdan que el retroceso de glaciares y la inestabilidad de zonas periglaciares aumentan el riesgo de episodios así. Sin embargo, responsables políticos en Katmandú y en la región autónoma del Tíbet enfrentan ahora críticas por la poca inversión histórica en monitoreo glacial, alertas tempranas transfronterizas y capacidad de respuesta comunitaria.

El desastre expone dos realidades: la fuerza creciente de fenómenos ligados al cambio climático y la fragilidad institucional frente a catástrofes naturales. La respuesta inmediata ha involucrado a brigadas de rescate locales, militares y ONG, pero la coordinación entre países y la logística en terreno montañoso complican las operaciones. Organizaciones humanitarias han pedido corredores humanitarios y asistencia técnica urgente para búsqueda, atención médica y albergue temporal.

Las autoridades de Nepal han anunciado el incremento de equipos y la movilización de recursos, mientras el USGS continúa analizando imágenes satelitales para entender la dinámica del colapso. A corto plazo la prioridad es rescatar y atender a los supervivientes; a mediano y largo plazo habrá que invertir en monitoreo científico, planes de evacuación comunitaria y regulación del turismo de montaña para reducir riesgos.

Este desastre nos interpela como sociedad: preservar vidas requiere políticas públicas que integren ciencia, financiamiento y capacitación local. La tragedia en el Himalaya no es solo un episodio aislado, es un llamado a replantear prioridades en la región y a exigir a gobiernos y organismos internacionales medidas concretas para proteger a comunidades vulnerables y a quienes visitan esos territorios.

Fuentes: Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), autoridades locales y Gobierno de Nepal.

Con información e imágenes de: France 24