No dejes el cempasúchil para el último momento: mercados de Xochimilco y Tláhuac donde encontrarlo
Con el Día de Muertos a la vuelta de la esquina, las flores naranjas que marcan caminos y altares empiezan a escasear en puestos y mercados. Los principales puntos de abasto permanecen en las alcaldías Xochimilco y Tláhuac, donde productores y comerciantes llevan décadas sosteniendo la tradición, pero este año la oferta llega entre advertencias de encarecimiento y de pérdida de espacios de cultivo.
Según la alcaldía Xochimilco, los mercados tradicionales y los tianguis de barrios siguen siendo la red más segura para conseguir cempasúchil cultivado en la propia Ciudad de México. Vendedores consultados en San Gregorio, San Luis Tlaxialtemalco y en tianguis cercanos a las chinampas señalan que las ventas anticipadas ya representan hasta la mitad de su inventario. La alcaldía Tláhuac, por su parte, confirma que los productores locales han reportado dificultades logísticas que pueden traducirse en menos flor disponible en las semanas críticas.
La explicación no es un misterio: factores climáticos, aumento en el costo de los insumos y la presión urbana sobre las zonas productivas reducen la capacidad de floricultores pequeños para ampliar la siembra. «Antes sembrábamos más, ahora con el precio de la tierra y la gasolina no alcanza», dice Carmen Hernández, vendedora de flores desde hace 18 años en Xochimilco. Su testimonio, recogido en la plaza del mercado, refleja la realidad de muchas familias cuya economía depende de estas ventas estacionales.
Las decisiones públicas tienen impacto directo. Las medidas de ordenamiento de espacios, la falta de apoyos dirigidos a agricultores periurbanos y la insuficiente coordinación entre alcaldías y programas de desarrollo rural agravan la situación. En contraste, cuando hay programas activos de apoyo a floricultores —como capacitación técnica o subsidios para insumos—, la producción local resiste mejor y los precios se estabilizan. Estas son observaciones que comparte la comunidad de productores y que la alcaldía Tláhuac ha planteado en reuniones vecinales, según registran actas municipales.
Para quien quiere armar altares sin sorpresas, la recomendación es clara: comprar temprano y favorecer a productores locales. Además de asegurar la flor, esa decisión pone recursos en manos de pequeños productores que sostienen una economía tradicional y cultural. Comprar cempasúchil en mercados de Xochimilco y Tláhuac no solo es una cuestión estética; es una manera de sostener un ecosistema de trabajo que, de perderse, resultará difícil de recuperar.
Hay opciones para consumidores que buscan ahorro: comprar flores por mayoreo o en ramos sin procesar suele ser más económico que los arreglos listos. Y hay una responsabilidad pública: las autoridades locales deben coordinarse para proteger las chinampas y ofrecer apoyos reales a quienes cultivan vida y memoria en estas tierras.
La tradición del cempasúchil no debe depender únicamente de la buena voluntad de comerciantes y compradoras. Si las alcaldías, productores y ciudadanía ponen manos a la obra ahora, es posible evitar faltantes y proteger un oficio que ilumina altares y calles. Fuente: alcaldía Xochimilco y testimonios de comerciantes de la zona.
