Frontera se recalibra: ciudades mexicanas mueven el reloj para seguir a Estados Unidos

Algunas ciudades del norte de México volverán a ajustar sus relojes para mantenerse en sincronía con sus contraparte en Estados Unidos, una medida que el Gobierno federal y los gobiernos estatales defienden por razones económicas pero que también despierta críticas y dudas entre la población.

Según el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, 33 municipios de la franja fronteriza conservaron el esquema de horario de verano para empatar con las zonas horarias de Estados Unidos. Ciudades como Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez encabezan la lista de núcleos urbanos que cambian la hora, junto con diversos municipios de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Sonora, por su parte, permanece en horario fijo para seguir a Arizona y no aplica el cambio.

La explicación oficial, repetida por el Gobierno de México y autoridades locales, es simple: facilitar la actividad comercial, evitar desajustes en cadenas productivas y reducir fricciones para miles de trabajadores y estudiantes que cruzan la frontera a diario. En lenguaje llano, buscan que las fábricas, tiendas y servicios no tengan que operar «con dos relojes» al mismo tiempo.

Pero la medida no es inocua. Expertos en salud advierten que los cambios de hora afectan el sueño y el bienestar; transportistas y empresas de transporte público señalan costos administrativos y confusión en horarios; y ciudadanos comunes reportan problemas para coordinar citas médicas, trámites y clases. Organizaciones civiles han señalado que la coexistencia de dos regímenes horarios dentro de un mismo estado genera fragmentación y agrava la desigualdad informativa entre quienes pueden adaptarse y quienes no.

Los beneficiarios claros son sectores ligados al comercio binacional y las maquiladoras, que evitan pérdidas por desajustes horarias. El riesgo, advierten críticos, es que la política priorice intereses económicos sobre la simplicidad y salud pública de la población. Además, la comunicación oficial ha sido desigual: en varios municipios las autoridades locales han tenido que emitir guías informativas para evitar caos en estaciones, escuelas y hospitales.

Ante este mapa horario complejo, la demanda ciudadana es evidente: claridad, campañas informativas accesibles y medidas de mitigación para grupos vulnerables. El reloj no solo marca la hora; marca la coordinación entre gobiernos y la vida cotidiana de quienes viven en la frontera. Como dijo un vecino de Ciudad Juárez a este diario, adaptarse es necesario, pero no deberían dejarnos a todos ajustando el reloj por nuestra cuenta.

Fuente: Diario Oficial de la Federación y comunicados del Gobierno de México.

Con información e imágenes de: informador.mx