Entre migración y grandes corporaciones: así fue la representación de EU en el cine de 2025

Por Redacción cultural

El cine de 2025 mostró a Estados Unidos desde dos ángulos que dominaron la conversación pública: la migración y la crítica a las grandes empresas. Lejos de ser únicamente entretenimiento, títulos como Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson y Bugonia de Yorgos Lanthimos ocuparon cartelera, festivales y redes sociales, y obligaron a discutir cómo la industria cultural traduce —y a veces instrumentaliza— las tensiones políticas y sociales del país.

La reflexión no es nueva: desde la Dialéctica de la Ilustración, Theodor Adorno y Max Horkheimer alertaron sobre la “industria cultural” como aparato con fines económicos. En 2025 esa tensión se vuelve palpable: grandes presupuestos, festivales internacionales y relatos con carga política se encuentran con estrategias comerciales y ecos en la agenda pública.

Una batalla tras otra: la frontera en pantalla

Basada en la novela Vineland de Thomas Pynchon, la película de Paul Thomas Anderson reconstruye una operación para liberar a cientos de migrantes de un centro de detención en la Mesa de Otay, junto a la frontera con Tijuana. Con actuaciones destacadas de Sean Penn, Leonardo DiCaprio y Teyana Taylor, el filme no oculta su enredo con la coyuntura: muestra el muro fronterizo —filmado en locaciones reales en California—, redadas en ciudades santuario y el pulso entre activismo y respuesta estatal.

El relato alterna escenas de acción y discursos militantes, y llegó en un momento en que la política migratoria en EU era tema central. En entrevistas, Anderson declaró que su película es una obra de ficción comercial; sin embargo, la película ha sido leída por muchos como espejo de la escalada de políticas represivas y de la movilización ciudadana que respondió a esas medidas.

Reacciones

  • Recepción crítica y de público: encabezó muchos recuentos anuales y apareció en la shortlist de los Premios Oscar 2026 en categoría de cinematografía.
  • Debate público: las escenas de redadas y el uso de la violencia revolucionaria en los diálogos reabrieron discusiones sobre la representación de la protesta y el activismo.
  • Contexto político: la película se estrenó en un año marcado por declaraciones y medidas del poder ejecutivo que incluyeron cambios en políticas migratorias y regulaciones culturales.

Bugonia: la corporación como monstruo y la cultura conspirativa

Yorgos Lanthimos firma, con Bugonia, una fábula cruel sobre una farmacéutica llamada Auxolith y su CEO, Michelle Fuller, interpretada por Emma Stone. A través de la historia de dos apicultores cuyo mundo se desmorona por la muerte de las abejas, Lanthimos explora la desconfianza hacia las grandes empresas, la propagación de teorías conspirativas y el efecto social de la precariedad y la pérdida de confianza en las instituciones.

El filme, que reúne a Jesse Plemons y al debut de Aidan Delbis, es a la vez sátira y thriller psicológico. Parte de su potencia está en cómo recupera una matriz narrativa que ya había sido trabajada en el cine asiático —la película original coreana Save the Green Planet!— y la traduce a la sensibilidad y los miedos contemporáneos de la sociedad estadounidense.

Por qué estas historias recalcan

Según Gabriel Rodríguez Álvarez, académico de la UNAM, hay una lógica comercial detrás de por qué estas películas emergen con fuerza: grandes presupuestos y campañas impulsan su visibilidad. Al mismo tiempo, apuntan a un público que consume relatos apocalípticos y de conflicto social. “Son obras que destacan en las taquillas por esa misma razón, el presupuesto que se les dio”, dijo el investigador.

En paralelo, la circulación masiva a través de redes sociales multiplica su alcance. Una escena potente se vuelve clip viral, una frase polémica alimenta debates y, en ocasiones, los gobiernos y grupos de interés utilizan el ruido producido por una película para sus propios fines.

Impactos y riesgos

Estas películas cumplen varias funciones: toman y visibilizan experiencias reales —redadas, centros de detención, precariedad laboral—; generan empatía y pueden movilizar opinión pública. Pero también existe el riesgo de que la urgencia se convierta en espectáculo: la protesta teatralizada, la romanticización de la violencia o la exotización del sufrimiento pueden desviar la atención de soluciones concretas.

Gabriel Rodríguez plantea una pregunta crucial: “¿En qué están cambiando la realidad estas obras? ¿O solo están vampirizando o lucrando con una situación política?” La respuesta requiere mirar no solo la película, sino quién la financia, cómo se promociona y qué redes amplifican su mensaje.

Economía, políticas culturales y la preservación del cine

El 2025 también demostró que la política cultural sigue siendo campo de disputa. Las decisiones sobre incentivos fiscales, regulaciones de producción y la tensión entre productoras y plataformas moldean dónde y cómo se filma. El cineasta que puede rodar en la frontera, en bosques y en ciudades santuario lo hace porque hay recursos que lo permiten.

Al mismo tiempo, la discusión sobre aranceles, proteccionismo cultural y la competencia global recuerda que la producción cinematográfica es una industria con intereses económicos que afectan la diversidad de voces y la preservación de archivos fílmicos. Rodríguez recuerda la importancia de las videotecas y retrospectivas: el cine no es solo estrenos, es memoria.

Qué se puede hacer como público

  • Ver con mirada crítica: distinguir entre el valor artístico del filme y su función como producto cultural.
  • Apoyar exhibiciones locales y ciclos de retrospectiva que mantienen viva la memoria cinematográfica.
  • Participar en debates públicos y comunitarios que traduzcan la emoción que genera una película en acciones concretas: apoyo a ONG, participación en foros o iniciativas de defensa de derechos.

Dos películas, un espejo

Película Director Temas centrales Base Ubicación/rodaje
Una batalla tras otra Paul Thomas Anderson Migración, protesta, violencia política Basada en Vineland de Thomas Pynchon Locaciones reales en California, frontera
Bugonia Yorgos Lanthimos Corporaciones, conspiraciones, colapso ecológico Remake de Save the Green Planet! Condado de Fayette, Georgia (ambientación rural)

Si el cine puede funcionar como un espejo, 2025 mostró que ese espejo está agitado. Refleja miedos, errores institucionales y demandas ciudadanas. También enseña que las películas no sólo cuentan historias: influyen en la conversación pública y, a veces, en las políticas.

La invitación para 2026 es doble: seguir viendo cine y exigir, desde la butaca, debates más informados y una industria que, además de entretener, aporte a la justicia social, la verdad histórica y la preservación cultural.

Con información e imágenes de: Milenio.com