Velasco convence a más de 500 empresarios en Nueva York; promesas y advertencias

“México es un país que entrega resultados”, afirmó el canciller Roberto Velasco Álvarez ayer en Nueva York, al inaugurar la Semana de inversión en México, un encuentro que reunió a más de 500 empresarios y representantes de fondos, banca y corporativos, informó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

En un salón del distrito financiero, Velasco desplegó una estrategia clásica de roadshow: números macro, proyectos de infraestructura listos para licitar y una oferta sectorial centrada en manufactura avanzada, tecnología y energías renovables. Según la SRE, el objetivo fue “mostrar oportunidades y reducir fricciones” para quienes contemplan poner capital en el país.

La intervención tuvo momentos de convencimiento y otros de realismo. El canciller prometió facilidades y acompañamiento diplomático para reducir riesgos de inversión. Utilizó metáforas sencillas: pidió ver a México como “una planta que requiere riego constante” y ofreció mecanismos para proteger la inversión frente a la volatilidad global. Para la audiencia fue un mensaje claro: el gobierno quiere capital privado, pero busca también dirigirlo hacia prioridades nacionales.

Sin embargo, entre los asistentes —según empresarios consultados por este medio— hubo reservas. Más allá de la retórica, persisten dudas estructurales que afectan decisiones de largo plazo: el estado de derecho, la seguridad de las rutas comerciales, y la incertidumbre regulatoria en sectores clave como energía. Estas preocupaciones no son nuevas y aparecen en diagnósticos de organismos internacionales y cámaras empresariales.

El tono de la jornada fue constructivo: se presentaron casos de éxito de nearshoring y cadenas de suministro relocalizadas en México, y se detallaron incentivos fiscales y acuerdos comerciales vigentes. Pero varios ejecutivos remarcaron que la atracción de capital exige no solo propuestas sino garantías concretas: transparencia en procesos de licitación, acceso a justicia rápida y señales claras de política pública a cinco y diez años.

La SRE destacó que la Semana de inversión continuará en otras plazas y buscará convertir el interés mostrado en compromisos concretos. Para que eso suceda, concluyen analistas y muchos empresarios en la sala, se necesita que las promesas se transformen en cambios palpables que la gente perciba en su vida diaria: empleos bien pagados, mejor infraestructura y servicios públicos que acompañen el crecimiento económico.

El ejercicio del canciller en Nueva York fue entonces doble: vender la idea de México como destino de capital y, al mismo tiempo, recibir una lista de chequeo no negociable de los inversionistas. Quedó la sensación de que hay apetito por invertir, pero que la confianza se construye gota a gota. La prueba será si, en las próximas semanas, esos acercamientos se traducen en contratos, no en folletos.

Fuente: Secretaría de Relaciones Exteriores; testimonios de empresarios asistentes.

Con información e imágenes de: La Jornada