Simón paraliza operaciones en Manzanillo; aeropuerto queda sin servicio
La tormenta tropical Simón obligó ayer a la suspensión preventiva de despegues y aterrizajes en el aeropuerto de Manzanillo, dejando a pasajeros y comercio local a la espera de información clara y apoyo institucional. El cierre fue decidido por las propias aerolíneas como medida de seguridad, según comunicados consultados, y avalado por alertas emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional.
Protección Civil de Colima confirmó la activación de avisos por viento y lluvia intensa para la costa sur del estado. *El cierre temporal del aeródromo*, explicaron las autoridades, busca evitar maniobras riesgosas mientras el sistema atmosférico mantiene rachas y oleaje elevado. Sin embargo, pasajeros consultados en la terminal describen confusión y falta de atención: algunos no recibieron información puntual sobre reprogramaciones ni alternativas de transporte.
La suspensión afecta no solo al turismo —principal motor económico de Manzanillo— sino a la cadena logística del puerto, que depende de conexiones rápidas para personal y carga ligera. Pequeños comercios y taxistas reportan menos actividad desde la mañana, una muestra de cómo una decisión preventiva por seguridad repercute en la vida cotidiana y los ingresos de familias enteras.
El papel de las aerolíneas fue central: fueron ellas las primeras en suspender operaciones, según la nota informativa del aeropuerto. Esa autonomía preventiva es prudente, pero plantea preguntas sobre coordinación: ¿por qué no hubo protocolos más claros para informar y asistir a los pasajeros en el lugar? ¿Qué acuerdos existen entre aerolíneas, autoridades locales y operadores del aeropuerto para contingencias meteorológicas?
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que Simón continuará recorriendo la zona del Pacífico en las próximas horas, con potencial de afectar otras terminales costeras. Protección Civil de Colima señaló que se habilitaron albergues y se recomendó a la población en zonas bajas traslado preventivo, aunque fuentes del propio organismo reconocieron retos en la comunicación con comunidades aisladas.
Desde una perspectiva ciudadana, la prevención salva vidas, pero no basta. Es imprescindible que las autoridades y compañías asuman la responsabilidad operativa y humana: información oportuna, puntos de apoyo en la terminal, opciones claras de reembolso o reubicación para viajeros y coordinación con el sector turístico para mitigar pérdidas económicas. Como ha mostrado la experiencia reciente, el impacto de un cierre aeroportuario trasciende la pista y llega directo al bolsillo de las familias.
Se espera que en las próximas horas el aeropuerto informe la reanudación gradual de operaciones, conforme lo permitan las condiciones del clima. Mientras tanto, residentes y pasajeros llaman a mayor transparencia y a que las instituciones —Protección Civil de Colima y el Servicio Meteorológico Nacional, en conjunto con las aerolíneas— mejoren protocolos para que la prevención no se convierta en desorden y vulnerabilidad para la comunidad.
