Alcalde de Chihuahua pide licencia y deja en suspenso obras clave rumbo a 2027
Marco Bonilla Mendoza presentó su solicitud de licencia durante una sesión extraordinaria del Cabildo al mediodía de este lunes, según el Ayuntamiento de Chihuahua. Con ese movimiento, el alcalde pone sobre la mesa su intención de competir en el ciclo electoral 2027 y deja abierta la pregunta sobre quién terminará los proyectos iniciados durante su administración.
La decisión se leyó como una jugada política calculada: pedir licencia es el mecanismo legal para separarse temporalmente del cargo y buscar otro puesto de elección popular sin incurrir en responsabilidades administrativas directas. Para la gente de a pie, sin embargo, la transformación no depende de la estrategia política sino de la continuidad de servicios básicos: alumbrado, recolección de basura, mantenimiento de calles y la inversión en seguridad que promete disminuir la sensación de incertidumbre en colonias y zonas rurales.
En la sesión del Cabildo, documentada por el acta municipal que obra en el Ayuntamiento de Chihuahua, no faltaron advertencias de regidores opositores sobre el riesgo de que obras en proceso queden sin supervisión. “La ciudadanía no puede pagar el precio de las ambiciones personales”, dijo uno de los ediles durante el intercambio de posicionamientos, según fuentes presentes en la sesión.
Desde una perspectiva administrativa, la licencia activa el mecanismo de sustitución temporal previsto en la normativa municipal: el Cabildo tendrá que definir quién asume la responsabilidad del despacho municipal mientras dure la separación. Esa transición, si no se instrumenta con transparencia y prioridad en la gestión, puede traducirse en demoras en contrataciones, auditorías pendientes y la paralización de programas sociales.
Para evaluar el impacto real en la ciudadanía conviene mirar cifras y plazos. El presupuesto aprobado para obras públicas este año incluye partidas con calendarios ajustados: retrasos por cambios en la titularidad pueden implicar sobrecostos y pérdida de comicios en programas de beneficio comunitario. La experiencia en otros municipios muestra que la rotación de mandos sin protocolos claros tiende a erosionar la confianza pública y a complicar la supervisión ciudadana.
En lo político, la licencia de Bonilla Mendoza reconfigura las expectativas locales. Abre espacio para aspirantes dentro y fuera del Cabildo que querrán mostrar gestión en los próximos meses; también coloca a partidos y movimientos frente a la necesidad de presentar propuestas concretas para la ciudad, no solo eslóganes. La ciudadanía necesita respuestas claras sobre el futuro de proyectos de movilidad, agua y seguridad, no meras afirmaciones de intención.
Organizaciones sociales y colectivos barriales manifestaron la mañana de este martes su exigencia de que el proceso de transición sea público y que se garantice la continuidad de obras. “No pedimos favores políticos, exigimos servicios”, señaló una representante vecinal en voz alta durante una reunión informal con regidores, según participantes.
El llamado ahora es doble: que el Cabildo actúe con rapidez y responsabilidad para evitar vacíos administrativos, y que el propio Marco Bonilla explique con detalle cuál es su proyecto político y cómo asegura que los compromisos con la ciudad estarán cubiertos durante su ausencia. La información oficial provista por el Ayuntamiento de Chihuahua debe complementarse con calendarios de obra y mecanismos de rendición de cuentas para que la ciudadanía pueda fiscalizar.
En un país donde la alternancia política suele infligir costos administrativos, la salida temporal de un alcalde no debería traducirse en un paso atrás para los vecinos. Si la licencia es el inicio de una candidatura, que al menos sirva para mejorar la conversación pública: diseñar políticas reales que mejoren la vida cotidiana, transparentar recursos y abrir espacios de participación donde los ciudadanos tengan voz y voto en las prioridades municipales.
La historia seguirá en las próximas semanas en el Cabildo y en las calles: se verá si esta licencia es una jugada aislada o el inicio de una contienda que cambie el rumbo de Chihuahua. Mientras tanto, la obligación de quienes quedan al frente es elemental y concreta: no dejar colgando las llaves de la ciudad.
