Fadanelli desentierra a su héroe del lodo y escupe la ciudad: «No guardo esperanza respecto a la sociedad, ni al individuo»
Guillermo Fadanelli, el escritor que en 2002 sacudió el mapa literario con Lodo (Anagrama), regresa con una provocación: Benito Torrentera vuelve a las calles de la Ciudad de México en Fango (Random House), una novela que mezcla biografía encargada, borracheras, sexo prohibido y una furia moral contra la corrupción urbana y la violencia que devoran a la ciudad.
“No guardo esperanza respecto a la sociedad ni al individuo”, dijo Fadanelli en la presentación pública de ideas que anteceden a la salida de su libro. Esa frase condensada —pobreza de fe, ironía afilada— es al mismo tiempo pesadilla y bandera: Torrentera reaparece como un nihilista más amargado, desconfiado y dispuesto a la periferia moral antes que a la complacencia política.
Por qué volver a Benito Torrentera
Fadanelli explica que la idea de rescatar a Benito no fue un gesto comercial. Lodo, publicada hace 24 años, dejó al personaje en la cárcel; la curiosidad sobre su destino y una «autoprueba» del oficio empujaron al autor a continuar la historia. En Fango apenas transcurren cinco años para que Torrentera recupere la calle y su antigua vivienda en la colonia Roma, donde escribirá por encargo la biografía del general Santos Degollado mientras la ciudad lo hostiga.
Fango: título y tono
El título viene del italiano donde Lodo se publicó como Fango. “Me gustó más el nombre en italiano”, reconoce el autor. La elección no es solo retórica lúdica: sugiere una continuación de la experiencia estética y moral de la novela previa, una inmersión en la suciedad literal y simbólica de la metrópoli.
Temas que pican y duelen
- Corrupción y violencia urbana: la Ciudad de México aparece como un organismo enfermo que presiona, devora y empuja al protagonista hacia actos límite.
- Individualismo ético: Fadanelli defiende la idea de construir una ética desde el lenguaje y la conversación, pero rechaza las ideologías mesiánicas y la administración de la libertad ajena en nombre de la comunidad.
- Pesimismo y honestidad: Torrentera encarna el desencanto: “el nihilista se defrauda”, dice el autor, y el personaje se desplaza a la periferia moral antes que a la impostura transformadora.
¿Quién es Santos Degollado y por qué aparece?
El protagonista escribe por encargo la monografía del general Santos Degollado (1811–1861), conocido en la historia como “el general de las derrotas” y figura liberal cercana a Benito Juárez. Para Fadanelli, la historia funciona como mito: el escritor escoge fragmentos y los presenta como verdad. En la trama, la relación entre Degollado y Torrentera sirve para contrastar lealtades, derrotas y la idea de política como ética y conversación.
Entre confesión y estrategia narrativa
Fadanelli usa la primera persona sin ingenuidades: reconoce que no hay una separación absoluta entre autor y personaje. Torrentera es espejo y herramienta; con él el escritor se conoce y se prueba. No hubo prisa editorial ni necesidad económica en este regreso, asegura, y su relación con editores como Jorge Herralde y otros ha sido la de cómplices más que la de gestores comerciales.
| Qué | Cuándo | Dónde |
|---|---|---|
| Presentación de Fango | Viernes 23 de enero, 17:00 horas | Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, Tamaulipas 202, Condesa |
¿Por qué importa esto para la ciudad?
Fango no es solo un juego literario: es una radiografía de los efectos morales de la inseguridad y la corrupción en la vida privada. Cuando un personaje se permite “hacer un modesto bien asesinando a un criminal”, la novela coloca al lector frente a dilemas reales: ¿qué hace la justicia oficial cuando falla? ¿Qué justificaciones morales y éticas acepta la gente que sobrevive en ciudades violentas? Fadanelli no ofrece soluciones; sirve espejo, crítica y provocación para la conversación pública.
Una invitación a la conversación
La obra de Fadanelli provoca, but also exige una respuesta ciudadana: leer y debatir. Si la novela plantea que la ética puede construirse desde el lenguaje, la tarea colectiva es justamente esa: abrir el diálogo, enfocar la crítica en las instituciones que fallan y exigir medidas concretas en seguridad, transparencia y acceso a la justicia. La literatura puede sonar amarga, pero tiene la virtud de mostrar lo que muchos callan.
Fuentes: Entrevista pública del autor; Lodo (Anagrama, 2002); Fango (Random House, 2026); biografías históricas sobre Santos Degollado (1811–1861). Fadanelli ha mencionado editores clave en su trayectoria como Jorge Herralde, Guillermo Quijas y Andrés Ramírez.
