Daniela Tarazona une prehistoria, ciencia y a un astronauta en su nueva novela
La escritora mexicana recurre a la investigación histórica y a la imaginación para articular tres relatos que exploran el cuerpo, la violencia y la desubicación en El corazón habitante (Almadía).
Daniela Tarazona (Ciudad de México, 1975) presenta en El corazón habitante una novela que funciona como un tríptico: una pareja en la caverna, un cirujano del siglo XVII y un cosmonauta a la deriva en el espacio profundo. En conversación con MILENIO la autora explica que la figura del médico —inspirada en William Harvey, la voz científica del siglo XVII conocida por describir la circulación sanguínea— fue el punto de partida. A partir de ahí, Tarazona escribió en tres capas: prehistoria, médico, astronauta, dejando que imágenes y símbolos reaparecieran entre las secciones para crear correspondencias.
La autora reconoce que no busca reproducir la historia en sus hechos, sino ponerla en diálogo con lo que está debajo. «Lo histórico me da puntos de toque», dice, y ejemplifica: el anfiteatro de Harvey está documentado; incluso la inquietante imagen del astronauta que siente que una infección «se le pasó a la uretra» tiene una base real, pues agencias espaciales han registrado cambios en la respuesta inmune y en el comportamiento de microbios en microgravedad. Pero Tarazona enfatiza: a ella le interesa más «lo que no se ha dicho», las fisuras que permiten repensar verdades aceptadas.
La novela, publicada por Almadía, propone correspondencias entre las primeras manifestaciones de la violencia humana y las tecnologías contemporáneas. Para Tarazona esa tensión es una manera de dudar: «Estamos en un sistema que procura hacernos testigos de la manera que ese sistema quiere. Me parece muy importante desajustar esas seudoverdades», afirma. En su ficción, la realidad es desajuste.
| Línea narrativa | Qué explora | Ejemplo o ancla histórica/científica |
|---|---|---|
| Prehistoria | Orígenes de la violencia, ritualidad y corporalidad | Imágenes simbólicas que Tarazona retoma y marca tras revisar el manuscrito |
| Médico (s. XVII) | El cuerpo como enigma y objeto de estudio | William Harvey y el anfiteatro anatómico como punto de partida |
| Cosmonauta | Desubicación, nostalgia por la Tierra y sentido perdido | Relatos de infecciones y cambios fisiológicos en el espacio |
Más allá del dispositivo narrativo, la novela dialoga con la trayectoria de Tarazona en la que la investigación científica y social suele acompañar al impulso literario. La autora cuenta que para El animal sobre la piedra consultó biólogos; para El beso de la liebre habló con cirujanos. Reconoce que no quiere glorificar a la ciencia como verdad absoluta: «Sí, es ciencia, pero no es tan verdadera», dice con esa mezcla de escepticismo y curiosidad que permea su trabajo.
El resultado es una lectura que puede retar al lector: a algunos les seducirá la atmósfera polisémica y el cruce de tiempos; a otros, la simultaneidad de registros puede exigir paciencia y disposición para aceptar imágenes que se reiteran en distintos siglos y contextos. Esa apuesta estilística responde, según la autora, a su necesidad de deshacer narrativas monolíticas y abrir espacios de reflexión.
Tarazona también reflexiona sobre la relación entre literatura y escena. Su novela Isla partida fue premiada en 2024 por la Casa América Cataluña y se adaptó al teatro bajo la dirección de Andrea Segura Olavarría. La autora celebra la ola de adaptaciones de novelas mexicanas al teatro —menciona, por ejemplo, recientes montajes basados en obras contemporáneas— y subraya su amor por la escena: estudió interpretación y ve en el teatro un ejercicio comunitario y transformador.
Impacto cultural y social
- El libro invita a repensar la relación entre ciencia, historia y narrativa. No se trata de reemplazar hechos por fantasía, sino de mostrar cómo las certezas se sostienen sobre capas interpretativas.
- Abre una conversación sobre el cuerpo: sus límites, sus misterios y la manera en que la medicina lo narra y lo controla. Esa discusión tiene implicaciones prácticas en salud pública y ética médica.
- La figura del cosmonauta aporta una metáfora sobre la deslocalización del presente: la tecnología puede ampliar horizontes y, a la vez, producir soledad y pérdida de sentido.
El corazón habitante se suma a un panorama editorial que apuesta por obras híbridas, informadas por la investigación interdisciplinaria. Para lectores interesados en literatura que interroga, la novela ofrece una experiencia que combina rigor documental y libertad inventiva.
¿Por qué leerla ahora?
En un momento en que las fronteras entre datos, narrativa y ruido mediático son cada vez más borrosas, la propuesta de Tarazona funciona como un ejercicio de pensamiento crítico: recuerda que las «verdades» requieren escrutinio y que la imaginación puede ser una herramienta para repensar nuestras certezas colectivas. Además, al vincular antropología, historia de la medicina y reflexiones sobre la exploración espacial, la novela coloca temas complejos al alcance de lectores curiosos.
Como toda obra que apuesta a desacomodar, pide al lector que camine sobre terrenos resbaladizos. Para quienes acepten ese desafío, ofrece imágenes potentes, una voz segura y la invitación explícita de la autora: dudar y buscar debajo de lo dicho.
