Morena apuesta por el legado y postula al hijo de Cota en Baja California Sur

La decisión del partido despierta críticas por presunto nepotismo, aunque el joven candidato presenta credenciales académicas y experiencia municipal

La postulación del hijo del exgobernador Cota por parte de Morena en Baja California Sur ha encendido un debate público sobre renovación, clientelismo y representación. Según reportes de El Sudcaliforniano, el legislador tiene 34 años, es ingeniero empresarial agropecuario por la Universidad Autónoma de Guadalajara y anteriormente ocupó un cargo municipal en esa ciudad.

Para muchos ciudadanos la escena se parece a una cadena que se repite: un apellido reconocido abre puertas que, para el resto, permanecen cerradas. Habitantes consultados señalan que la jugada del partido parece priorizar la continuidad política por encima de la transparencia y los concursos internos.

Desde la óptica del partido, explicaron en un comunicado que la designación responde a criterios de experiencia y capacidad, y que el perfil técnico del candidato —formado en agroempresa y con experiencia municipal— puede aportar soluciones concretas en temas rurales y productivos de la entidad. Esa defensa, reporta igualmente El Sudcaliforniano, busca subrayar que la juventud del candidato no es sinónimo de improvisación.

Sin embargo, el contraste entre méritos profesionales y las sospechas de trato preferencial está generando un efecto político que puede resultar contraproducente para Morena. En una plaza donde la confianza en las instituciones es frágil, la percepción de indebidamente favorecer a familiares de exmandatarios alimenta la crítica ciudadana y puede erosionar la movilización de votantes que exigen limpieza en los procesos internos.

El episodio plantea dilemas concretos para la vida cotidiana: ¿traerá este relevo mejores políticas para el campo y el empleo juvenil, o reforzará redes clientelares que desvían recursos y oportunidades? Es una pregunta relevante para productores rurales, jóvenes aspirantes a cargos públicos y electores que buscan eficiencia y justicia en el uso del gasto público.

Organizaciones civiles y sectores críticos del propio electorado han pedido a Morena abrir mecanismos de rendición de cuentas y procesos de selección más transparentes, con evaluaciones públicas y comparecencias que permitan medir competencias y propuestas. Ese tipo de exigencia no es sólo retórica: fortalece la participación ciudadana y obliga a los partidos a justificar decisiones ante la gente, no sólo ante las cúpulas.

En el terreno práctico, el nuevo candidato tendrá que traducir su formación en agroempresa y la experiencia municipal en propuestas tangibles: programas de apoyo productivo que no dependan de favores, promoción de cadenas de valor locales, y políticas claras para empleo juvenil. Si lo logra, podrá desactivar parte de la crítica; si no, la etiqueta de «apellido por encima de mérito» puede quedarse pegada.

Este caso es una prueba para Morena en Baja California Sur: construir legitimidad requiere más que una tarjeta de partido y un nombre conocido. Como dice una vecina de La Paz consultada por El Sudcaliforniano, «queremos resultados, no solo apellidos». Esa demanda simple resume la oportunidad y el riesgo que ahora enfrenta la candidatura.

Con información e imágenes de: Latinus