Alarma por casi 50 pericos muertos; vecinos apuntan a jóvenes con resorteras
La aparición de casi 50 pericos sin vida en distintos parques y calles del barrio encendió las alarmas entre vecinos y asociaciones animalistas. Según la Fundación Vida Silvestre y testimonios recogidos por residentes, los cadáveres fueron hallados en los últimos días y las sospechas recaen en grupos de jóvenes que, al parecer, utilizan resorteras para cazar aves.
“Es intolerable, hablamos de seres sintientes asesinados”, dijo una portavoz de la Fundación Vida Silvestre al explicar que la magnitud del hallazgo supera la mortalidad habitual por causas naturales en la zona. Vecinos consultados señalan áreas concretas donde creen que se concentran los incidentes y relatan escenas de jóvenes jugando con resorteras cerca de árboles donde habitualmente anidan los pericos. “Los vimos muchas veces apuntando, reían y después aparecían los pájaros en el piso”, contó una vecina que prefirió no revelar su nombre.
La Policía Local y el Ayuntamiento confirmaron la apertura de una investigación y la recepción de denuncias vecinales, aunque pidieron cautela hasta que se aclaren responsabilidades. Fuentes municipales indicaron que los cadáveres fueron trasladados para análisis veterinario y que se remitirá un informe a la Fiscalía de Medio Ambiente si se constatan lesiones producidas por impacto.
Esta situación vuelve a poner sobre la mesa la fricción entre ocio juvenil, seguridad pública y protección de la fauna urbana. Desde la Fundación Vida Silvestre advierten que los pericos cumplen un papel clave en el equilibrio local: dispersan semillas, controlan plagas y forman parte de la identidad del barrio. Su pérdida masiva afecta la biodiversidad y, además, muestra una carencia de políticas municipales de convivencia y educación ambiental.
En tono crítico, vecinos y activistas han señalado la falta de prevención: menos iluminación, ausencia de patrullaje en zonas verdes y escasas campañas educativas en escuelas y centros juveniles. “No se trata solo de aplicar multas; es imprescindible ofrecer alternativas de ocio y educación para que los chicos comprendan el valor de la vida silvestre”, afirmó un integrante de una asociación vecinal.
Legalmente, el maltrato y la caza ilegal de aves pueden acarrear sanciones administrativas y penales según la normativa de protección de la fauna. En los próximos días se esperan los resultados de las pericias forenses para determinar la causa de muerte y si los proyectiles compatibles con resorteras están entre las evidencias.
Mientras tanto, la comunidad organiza patrullajes ciudadanos y propone medidas concretas: campañas escolares sobre respeto a la fauna, reforzar la iluminación y cámaras en parques, y convenios con centros juveniles para actividades alternativas. La Fundación Vida Silvestre pidió colaboración ciudadana para documentar incidentes y ofreció asistencia técnica para diseñar programas de prevención.
Los vecinos reclaman que la investigación no quede en un expediente más. “Queremos respuestas y medidas reales, no declaraciones”, concluyó una vecina. La investigación, por ahora, continúa bajo la supervisión de las autoridades locales y la Fiscalía de Medio Ambiente, con la Fundación Vida Silvestre y las asociaciones vecinales exigiendo transparencia y acciones concretas.
