Residentes denuncian condiciones insalubres en comedor del HGM
Testimonios de internos y médicos residentes del Hospital General de México (HGM) alertan sobre lo que describen como un comedor con «mala higiene» y alimentos de baja calidad, una situación que, según quienes trabajan a diario en el centro, ya arrastra mala fama entre el personal y los pacientes.
«A veces la comida viene fría, otras con mala olor. No es sólo un mal rato, es que respiramos y comemos en condiciones que ponen en riesgo nuestra salud», relata una residente que pidió mantener su nombre por temor a represalias. Sus declaraciones fueron recabadas por este periódico.
La queja no es trivial: para médicos, enfermeras y pacientes en turnos extensos, el servicio de comedor es más que una cuestión de comodidad. «Es la diferencia entre poder trabajar con energía o enfermar», dice otro testimonio. Los residentes señalan problemas de limpieza en utensilios, presencia de insectos en áreas de almacenamiento y raciones insuficientes o de escasa calidad nutricional.
Fuentes del propio HGM consultadas por este medio reconocen que el servicio de alimentación ha recibido reclamos reiterados, aunque matizan que existen esfuerzos por mejorar la logística. La Secretaría de Salud fue contactada para conocer su postura y las medidas de supervisión; hasta el cierre de esta nota no se había recibido respuesta oficial.
En el terreno técnico, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) establece normas para la manipulación y conservación de alimentos en centros de salud. Expertos en salud pública señalan que fallas en ese ámbito no sólo afectan a quienes comen en el hospital, sino que pueden traducirse en brotes gastrointestinales que complican el cuadro clínico de pacientes vulnerables.
Este problema toca varias fibras: muestra los límites de la gestión en espacios públicos, expone cómo la tercerización y la precariedad del personal auxiliar terminan repercutiendo en la atención sanitaria y deja al descubierto la necesidad de transparencia en los contratos y supervisiones.
Frente a la queja, residentes y personal demandan auditorías periódicas, protocolos claros de higiene y participación del personal en la evaluación del servicio. «No pedimos lujos; pedimos comida segura y suficiente», resume una enfermera.
Si algo queda claro en estos testimonios es que la calidad del comedor es un termómetro del sistema: si la comida falla, la atención también. Este periódico seguirá el caso y solicitará a la Secretaría de Salud y a la Dirección del Hospital General de México información sobre contratos, inspecciones y planes de mejora.
Fuente: testimonios de residentes y personal del Hospital General de México; normativa referida a COFEPRIS; consultas realizadas por este periódico.

