Zidane tropieza en casa y Francia salva un empate ante Italia

París. El estreno de Zinedine Zidane en el Stade de France como técnico de la selección francesa dejó más preguntas que certezas. El partido terminó 1-1 frente a Italia, un resultado que sabe a poco para un equipo que llegó con la obligación de ganar y a un entrenador recién llegado con expectativas inmensas, según informa L’Équipe.

En un duelo intenso, Francia dominó fases del juego y generó ocasiones claras, pero no encontró el remate final. La nota más destacada la puso el portero italiano Gianluigi Donnarumma, cuya actuación impidió que los locales se llevaran los tres puntos. Los reflejos del guardameta y varias intervenciones decisivas frustraron a la delantera francesa, según el análisis de Reuters.

La lectura táctica deja dudas. Zidane presentó un equipo con control posicional, pero le faltó verticalidad en los últimos metros y algo de creatividad para romper la defensa italiana. Las sustituciones llegaron cuando el reloj ya corría y varios observadores entrevistados por L’Équipe coincidieron en que la prudencia del banquillo terminó por hipotecar el intento de victoria.

Más allá del resultado, el choque revela tensiones institucionales y sociales que trascienden el césped. La afición esperaba una celebración serena del nuevo ciclo tras la contratación de una figura como Zidane; en cambio, apareció la inquietud sobre la gestión de la Federación Francesa de Fútbol y la estrategia a mediano plazo para integrar nuevos talentos. En un país donde el fútbol es también un barómetro social, la percepción sobre inversiones en cantera y acceso al juego sigue siendo central para amplios sectores de la ciudadanía.

En las gradas del Stade de France se palpó esa mezcla de esperanza y crítica: aplausos para algunos momentos de buen fútbol, silbidos ante decisiones puntuales, y un ambiente que pide coherencia entre proyecto deportivo y responsabilidad pública. La prensa —incluida L’Équipe— ha subrayado que, si bien es pronto para juzgar el proyecto de Zidane, la exigencia es legítima: la selección debe traducir recursos y renombre en resultados concretos.

La eliminatoria y el calendario que vienen no perdonan. Francia encadena ahora una serie de compromisos que servirán para medir si esta selección reacciona y si Zidane puede convertir la expectación en rendimiento. Los aficionados esperan algo más que buenas intenciones; piden claridad, oportunidades para la juventud y decisiones audaces que beneficien al fútbol popular.

Con información e imágenes de: France 24