Jueces no nacen, se moldean: Yasmín Esquivel advierte desde Cuernavaca que la justicia se forja a diario
La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación visitó la Casa de los Saberes Jurídicos y lanzó una advertencia que sacude los cimientos del poder judicial: no hay jueces improvisados.
CUERNAVACA. Con tono firme y metáforas directas, Yasmín Esquivel Mossa subrayó ayer en la Casa de los Saberes Jurídicos de Cuernavaca que la formación judicial no es un trámite burocrático sino un oficio que se pule cada día. “No hay jueces improvisados, se forjan cada día”, dijo la ministra ante jueces, académicos, estudiantes y servidores públicos reunidos en el centro de estudios.
La escena fue de llamada de atención. Esquivel situó la formación continua como la primera barrera contra la corrupción, la impunidad y los errores que terminan afectando a familias enteras. “La toga no se estrena, se construye con estudio, ética y compromiso con la gente”, afirmó, en un discurso que combinó exigencia institucional y relato cercano.
Sus palabras llegan en un momento en que la confianza ciudadana en la impartición de justicia enfrenta retos: retrasos en procesos, percepciones de parcialidad y demandas por mayor transparencia en nombramientos y evaluaciones. Desde la Casa de los Saberes Jurídicos —un espacio dedicado a la capacitación jurídica en el estado de Morelos— Esquivel planteó propuestas concretas para combatir esos males.
Propuestas anunciadas
- Formación continua obligatoria para jueces y personal judicial, con actualización en derechos humanos y perspectiva de género.
- Mecanismos de evaluación más claros y públicos para juzgadores, que permitan rendición de cuentas sin vulnerar la independencia judicial.
- Inversión en infraestructura y tecnología para reducir rezagos y agilizar expedientes.
- Fomento de la participación ciudadana en congresos y mesas públicas sobre calidad judicial.
Impacto en la vida cotidiana
Cuando la formación falla, paga la ciudadanía: casos que tardan años en resolverse, víctimas que no obtienen reparación y sentencias que generan incertidumbre. La ministra lo ilustró con ejemplos sencillos: un juez mal preparado puede convertir un conflicto vecinal en un laberinto legal que arruina vidas y bolsillos. La solución que propuso es práctica: capacitación accesible, supervisión profesional y recursos inteligentes.
Retos y críticas
| Reto | Propuesta de la ministra |
|---|---|
| Desconfianza pública en decisiones judiciales | Evaluaciones transparentes y difusión de criterios jurisprudenciales |
| Rezagos y saturación de expedientes | Digitalización de procesos e inversión en capacitación técnica |
| Falta de perspectiva de género y derechos humanos | Capacitaciones obligatorias y enfoque curricular actualizado |
El encuentro no estuvo exento de matices. La ministra, figura que ha enfrentado cuestionamientos públicos en el pasado, pidió abrir espacios de diálogo y revisar prácticas que afectan la reputación del Poder Judicial. “Si queremos justicia real, debemos acompañarla con transparencia y autocrítica”, añadió, sin evitar reconocer que la institución tiene tareas pendientes.
Entre el público, estudiantes y juzgadores describieron el acto como un impulso necesario. Sin embargo, voces críticas insistieron en que las palabras deben traducirse en acciones concretas y medibles: presupuestos, calendarios de evaluación y auditorías independientes.
La última palabra
La advertencia de Yasmín Esquivel es clara y directa: la justicia no admite atajos. Como el hierro que necesita el fuego para templarse, la carrera judicial demanda tiempo, disciplina y vigilancia ciudadana. La invitación quedó hecha: más formación, más transparencia y mayor participación social para que la promesa de justicia no se quede en discurso sino que llegue, de verdad, a la vida cotidiana de las personas.
Asistieron magistrados, académicos, estudiantes de derecho y servidores públicos. La Casa de los Saberes Jurídicos será observada de cerca: la sociedad exige resultados.
