Si algo define estos días en México —aparte de la cajeta en los panecitos y el papel picado de oficina— es que la memoria se nos ha vuelto digital. Nos llegó la noticia del fallecimiento de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (El Universal, 29 de octubre de 2026), y antes de que una sola corona de flores llegara a su homenaje, ya había trending topic, post, hilo y hasta sticker de WhatsApp. La clase política mexicana y medio Twitter (bueno, X, pero ya saben cómo nos cuesta soltar viejos nombres) se apresuró a despedir al ingeniero (Excélsior, 29 de octubre de 2026; Amexi, 29 de octubre de 2026). Es decir: la vida y la muerte pública ahora pasan primero por la nube que por el panteón.
Del cartel a la notificación push
Para quienes no lo tengan fresco, antes de las redes sociales, Cuauhtémoc Cárdenas hacía campaña con carteles y televisión (Revista Merca2.0, 29 de octubre de 2026). Imaginen la logística: pegotes, brocha y escalerilla, ¡todo para medio convencer a la abuelita! Ahora basta con un diseño canva y un buen tuit para que el mensaje sobreviva años en algún hilo perdido.
Con la muerte de Cárdenas, la nostalgia fue doble: por el personaje y por esa política de cartulina y comerciales, donde el escándalo más grande era si el eslogan rimaba. Hoy, el legado se mide en retuits, likes y lágrimas emoji. Las condolencias de Claudia Sheinbaum y AMLO circularon primero en redes (Revista Merca2.0, 29 de octubre de 2026; Récord, 29 de octubre de 2026). Políticos, partidos, fans, detractores y hasta el primo que solo se acuerda de la izquierda cuando el algoritmo se lo pone en la cara, todos pusieron su granito de pixeles.
¿Duelo nacional o meme colectivo?
Antes, los duelos nacionales eran solemnes, lentos, formales. Hoy, pareciera que la tristeza (y el cariño) compite en velocidad y creatividad: hay quien hace un post sentido, quien arma un collage vintage y quien, honestamente, solo busca sus cinco minutos de viralidad. En la sobremesa digital, todos caben. ¿Qué tanto de lo que vemos es memoria colectiva y qué tanto es performance público? Ya ni sé si me conmueve más la biografía de Cárdenas o el ingenio para hacerle altar virtual…
El otro lado de la moneda: memoria, vigilancia y consumo
En días recientes, también se habló de la regulación de redes sociales en México, sobre todo para proteger a menores (Infobae, 28 de octubre de 2026). De acuerdo con expertos, retirar contenidos no garantiza protección completa, y es que el duelo, la memoria y hasta los riesgos de las redes se parecen: todos nos afectan, todos dejan huella aunque borres el post.
Las redes son ahora la plaza pública donde recordamos, lloramos, nos peleamos y hasta traficamos (Infobae, 28 de octubre de 2026: dos integrantes de Los Tlacos cayeron por vender droga en Iguala a través de redes sociales). Y sí, también donde una ardilla se vuelve viral por comer tamal rosita afuera del IMSS (Facebook, 29 de octubre de 2026). La solemnidad convive con lo absurdo y todo cabe en un mismo timeline.
¿Qué nos queda?
Entre la velocidad de la noticia, el meme, la nostalgia y el consumo de emociones a la carta, quizás valga la pena sentarnos un rato —en la sobremesa, claro— y preguntarnos: ¿qué tan real es la memoria cuando todo se reduce a trending topics? ¿A quién le guardamos altar, y a quién solo le damos like de compromiso?
Porque hoy, el recuerdo se viraliza y se capitaliza. Y tal vez, como ya está aquí el Día de Muertos, toque ponerle veladora a nuestra capacidad de recordar más allá de la pantalla. O al menos, compartir el pan de muerto en vez del meme.
Columna generada con IA. Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad de su autor/a y no reflejan necesariamente la postura editorial de Día 32.

