Crecen los asesinatos de periodistas: 189 muertos en 2024-25 y la impunidad persiste
Un día para recordar lo que el Estado no ha resuelto
Cada 2 de noviembre el mundo recuerda el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, instaurado por Naciones Unidas tras el asesinato de dos periodistas franceses en Mali. Este año la conmemoración llega en un contexto aún más sombrío: según un informe reciente de Naciones Unidas, 189 reporteros fueron asesinados mientras ejercían su trabajo entre 2024 y 2025, un aumento del 20% respecto al periodo anterior.
La cifra no es un número frío: son investigaciones silenciadas, familias que pierden sustento y comunidades que quedan sin ojos ni voces. La violencia contra la prensa no es homogénea. En unos países proviene del crimen organizado; en otros, de poderes estatales que confunden crítica con traición. En muchos casos se combina la amenaza física con la digital, el acoso y la criminalización legal.
Para entender por qué las autoridades no logran frenar esta ola, hablamos con Juan Vásquez, oficial de comunicación de Article 19 México y Centroamérica. Vásquez subraya que no solo aumentan los ataques, sino que la respuesta institucional sigue siendo débil y fragmentada. “Hay protocolos que existen solo en papel, investigaciones que duermen en fiscalías y una ausencia de rendición de cuentas que alimenta la repetición del crimen”, dice.
Article 19 y otras organizaciones señalan que las medidas de protección son insuficientes y están mal coordinadas. La prevención falla cuando no se atienden las causas: concentración de medios que deja vacíos informativos, impunidad que incentiva a los agresores y un clima político que normaliza las agresiones verbales contra periodistas.
¿Qué cambios propone Vásquez? Exige fiscalías especializadas, recursos para protección permanente y políticas públicas que prioricen la investigación inmediata de agresiones contra la prensa. También pide colaboración internacional y mecanismos de seguimiento independientes que obliguen a los Estados a informar resultados concretos.
La transformación no será rápida. Pero hay señales que vale la pena empujar: mayor visibilidad del problema en organismos internacionales, redes de apoyo entre periodistas y propuestas legislativas que contemplen protección real en el entorno digital. Si la sociedad no reclama justicia, los asesinatos seguirán siendo estadísticas cómodas para la burocracia.
En este Día Internacional, Naciones Unidas recuerda lo básico: la impunidad no es un destino inevitable. Para romper el ciclo hacen falta voluntad política, recursos y la presión ciudadana que reclame que la vida y la labor informativa valen más que el silencio cómplice.

