Kiev reanuda ataques a refinerías rusas tras ruptura de la tregua energética

El Gobierno ucraniano ha ordenado la reanudación de ataques dirigidos contra refinerías de petróleo en territorio ruso, una escalada que llega después de lo que las autoridades describen como la violación por parte de Moscú de una tregua energética recientemente anunciada. Nuestra corresponsal Emmanuelle Chaze informó desde el terreno que la decisión de Volodímir Zelenski se adoptó pese a la petición pública del presidente Donald Trump para mantener la pausa en las hostilidades.

Según un comunicado del Ministerio de Defensa de Ucrania citado por Emmanuelle Chaze, los objetivos seleccionados buscan reducir la capacidad de la maquinaria bélica rusa para mantener operaciones prolongadas. El Kremlin, en respuesta, asegura que los bombardeos contra infraestructuras ucranianas han aumentado y que la tregua «no fue respetada» por Kiev, lo que deriva en una espiral de represalias cuya primera víctima es la infraestructura civil.

La estrategia encierra efectos prácticos y riesgos claros para la población. Por un lado, los ataques a refinerías pueden mermar el suministro de combustibles y presionar al alza los precios, con impacto directo en el transporte público, la calefacción y el costo de alimentos. Por otro, el daño a instalaciones industriales multiplica el riesgo de incendios, vertidos y contaminación, lo que afectará a comunidades cercanas y complicará la recuperación ambiental a medio plazo.

En combinación con las sanciones internacionales y la dependencia europea de ciertos suministros energéticos, analistas consultados por Emmanuelle Chaze señalan que esta escalada podría traducirse en una mayor volatilidad en los mercados y en nuevas tensiones diplomáticas con países mediadores. Desde un punto de vista social, la medida plantea un dilema: golpear la capacidad logística del adversario puede ser eficaz militarmente, pero también aumenta la factura para la ciudadanía y los sectores más vulnerables.

Fuentes oficiales ucranianas defienden la acción como necesaria y proporcionada, mientras que voces civiles y organizaciones medioambientales reclaman mayor transparencia, garantías humanitarias y la creación de canales de verificación internacional. En la práctica, la protección de infraestructuras críticas y de la población exige mecanismos de supervisión que hoy brillan por su ausencia.

Este nuevo capítulo reabre preguntas fundamentales sobre la lógica de la guerra: hasta qué punto las tácticas militares deben priorizar el debilitamiento del aparato enemigo cuando el coste en vidas y recursos civiles puede ser alto, y cuál es el papel de la comunidad internacional para traducir treguas anunciadas en compromisos verificables. Emmanuelle Chaze continuará informando sobre las reacciones en Moscú y Kiev y los efectos sobre las comunidades afectadas.

Con información e imágenes de: France 24