Pasajeros reducen a supuesto atacante en vuelo a Tel Aviv; Israel investiga posible ataque yihadista
Tel Aviv. — Israel recibió como héroes a los pasajeros y tripulación del vuelo de Flydubai que salió de Dubái con destino a la ciudad y sufrió un grave incidente en pleno aire, según reportes de la aerolínea y de las autoridades israelíes. El hecho, que terminó con un aterrizaje de emergencia en territorio saudí, ha sido calificado por Jerusalén como un posible «intento de atentado terrorista yihadista», aunque la investigación oficial baraja también las hipótesis de intento de suicidio o secuestro.
Las alertas saltaron cuando la cabina emitió códigos de emergencia y de secuestro y la aeronave descendió de unos 10.000 a menos de 5.000 metros en menos de dos minutos, según fuentes del Ministerio de Transporte de Israel. Pasajeros relatan que varios viajeros lograron reducir al sospechoso; algunos utilizaron auriculares y cinturones para inmovilizarlo mientras parte de la tripulación recuperó el control y consiguió un aterrizaje seguro en Arabia Saudita, informaron Flydubai y autoridades saudíes.
Desde Tel Aviv, nuestra corresponsal Janira Gómez Muñoz destaca dos lecturas urgentes: el acto de valentía colectiva, que evitó una tragedia, y las preguntas que quedan sobre los protocolos de seguridad y el intercambio de información entre estados de la región. Es razonable exigir respuestas claras sobre cómo un incidente así pudo escalar hasta activar códigos de secuestro y por qué fue necesario un desvío internacional para aterrizar. Instituciones y aerolíneas deben rendir cuentas y revisar procedimientos; la protección de los pasajeros no puede depender solo del heroísmo improvisado.
Mientras la investigación continúa bajo la tutela conjunta de autoridades israelíes, saudíes y la propia Flydubai, expertos en seguridad aeronáutica consultados por este diario insisten en fortalecer filtrados de riesgo, formación de tripulaciones y protocolos de comunicación regional. La prioridad, por ahora, es acompañar a los afectados —psicológica y legalmente— y evitar que, en la respuesta, se vulneren derechos o se impulse una narrativa que estigmatice comunidades enteras.
