Simulacros de sismo: lo esencial que las autoridades no te cuentan
Los simulacros permiten poner a prueba los protocolos de emergencia y detectar posibles fallas en las rutas de evacuación, pero muchas veces se quedan en la fachada. El ejercicio puede ser una herramienta poderosa o una foto institucional. Para que te sirva de verdad, hay pasos concretos que debes conocer y exigirles a las autoridades.
Antes del sismo
Preparar no es decorar: es reducir riesgo. El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) y el Servicio Sismológico Nacional de la UNAM recomiendan tener un plan familiar, conocer rutas alternas y un botiquín básico. Revisa la seguridad de tu vivienda: asegúrate de que muebles altos estén anclados y de que las repisas no queden sobre la cama. Si vives en un edificio, exige que el administrador muestre los permisos de construcción y los resultados de las inspecciones estructurales. Las autoridades a veces promueven simulacros sin invertir en la verificación real de infraestructura.
Durante el sismo
Las pautas son simples y comprobadas: agáchate, cúbrete y sujétate. En espacios públicos, no corras hacia las salidas sin orden; la estampida causa más víctimas que perder segundos. Los sistemas de alerta temprana, como los operados por el Servicio Sismológico Nacional de la UNAM o redes locales, dan segundos valiosos, pero no evitan daños estructurales: sirven para apagar procesos críticos, cortar gas o detener trenes, no para garantizar que un edificio sea seguro.
Después del sismo
No regreses al inmueble hasta que una autoridad competente lo dictamine. La Cruz Roja Mexicana advierte que las réplicas y los daños ocultos pueden provocar colapsos posteriores. Coordina con vecinos: en muchos casos la primera respuesta efectiva es comunitaria. Si hay heridos, prioriza la atención y comunica con claridad a los servicios de emergencia la ubicación y la gravedad.
Lo que los simulacros suelen ocultar
Primero, que se repiten en horarios cómodos y previsibles, lo que no refleja la realidad de un sismo a las 3 de la mañana. Segundo, que no siempre integran a personas con movilidad reducida, adultos mayores o escuelas con necesidades especiales. Tercero, que la repetición de ensayos sin inversión posterior en infraestructura se convierte en teatro: buen protocolo, mala ejecución. Estas fallas han sido señaladas por organizaciones civiles y académicas, entre ellas el propio CENAPRED.
Qué puedes exigir y practicar
Exige transparencia: resultados del simulacro, tiempo de evacuación real, y planes de atención para grupos vulnerables. Practica simulacros caseros en horas distintas, incluye a niños y personas con dificultades de movilidad, y coordina con vecinos para saber quién puede ayudar a quién. Lleva siempre una copia de documentos importantes y un kit básico accesible. Enseña a tu círculo la regla de cubrirse con la mesa más cercana y cómo cortar el suministro de gas.
Un simulacro bien hecho es como un ensayo general antes del desastre: si se hace en serio, salva vidas; si se usa solo para la foto, no sirve. La responsabilidad es compartida: las instituciones deben mejorar transparencia y fiscalización, como pide el Servicio Sismológico Nacional de la UNAM en sus recomendaciones, y la ciudadanía debe convertir la práctica en hábito.
Testimonio: María, maestra de la Ciudad de México, cuenta que en su escuela un simulacro reveló que la salida alternativa estaba bloqueada por materiales escolares. “Lo quitamos ese mismo día y ahora practicamos una vez al mes”, dice. Un pequeño cambio que puede marcar la diferencia cuando tiembla.
