No andamos con parafernalias: Sheinbaum asegura que solo la cuidan 10 personas de ayudantía

La presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha marcado una pauta clara sobre el estilo que regirá su administración. Con una frase directa, «No andamos con parafernalias», Sheinbaum anunció que su seguridad estará a cargo de un reducido equipo de diez personas, miembros de la Ayudantía de la Presidencia. Este pronunciamiento no solo subraya un compromiso con la austeridad, sino que también busca proyectar una imagen de cercanía y confianza en la ciudadanía, siguiendo la línea del gobierno actual.

La diferencia es significativa y deliberada. Mientras en el pasado los mandatarios mexicanos contaban con un aparato de seguridad imponente, que podía sumar hasta ocho mil elementos del extinto Estado Mayor Presidencial, la Dra. Sheinbaum opta por una estructura mínima. Este contraste busca simbolizar un cambio profundo en la relación entre el poder y la sociedad, un paso hacia una presidencia menos elitista y más arraigada en la realidad cotidiana de la gente.

Adiós al Estado Mayor Presidencial, hola a la ayudantía

Para comprender la trascendencia de esta decisión, es esencial recordar la evolución de la seguridad presidencial en los últimos años. Durante décadas, el Estado Mayor Presidencial (EMP) fue la institución responsable de la seguridad de los presidentes, sus familias y altos funcionarios. Era un cuerpo militar de élite, reconocido por su disciplina, entrenamiento y, para algunos, por la ostentación y el hermetismo que lo rodeaban. Su disolución, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador al inicio de su sexenio, fue una de las promesas centrales de su agenda de austeridad republicana y un símbolo del fin de privilegios.

En lugar del EMP, se estableció la Ayudantía de la Presidencia. Este grupo, de perfil civil, se enfoca en funciones logísticas, de acompañamiento y coordinación de actividades, distanciándose de la seguridad militar tradicional. Es un equipo más cercano, diseñado para facilitar la interacción del presidente con la gente, en lugar de erigir barreras. Esta transformación no fue solo un cambio nominal, sino una redefinición filosófica. Se abandonó la idea de un presidente custodiado por un ejército, para adoptar la de un líder cuya principal protección radica en el afecto y la confianza de los ciudadanos.

Un mensaje de austeridad y confianza

La confirmación de Sheinbaum de mantener esta estructura para su propia seguridad es un claro respaldo a esta visión. La frase «No andamos con parafernalias» encapsula un compromiso con la sencillez y la transparencia. Es una declaración de principios que conlleva implicaciones importantes:

  • Ahorro de recursos: Reducir drásticamente el personal de seguridad genera una economía significativa para el erario público, liberando fondos que pueden destinarse a programas de bienestar, educación o salud.
  • Cercanía con la ciudadanía: Un equipo pequeño y discreto facilita el contacto directo con la gente, permitiendo que la presidenta escuche y perciba de cerca las necesidades de la población, sin grandes cordones de seguridad que la aíslen.
  • Continuidad de una política: Sheinbaum demuestra que su gobierno dará seguimiento a la línea de austeridad republicana y al desmantelamiento de privilegios, pilares fundamentales de la autodenominada Cuarta Transformación.
  • Símbolo de confianza: Al reducir su seguridad personal a un mínimo, se envía el mensaje de que la presidenta confía en la protección que le brinda el propio pueblo de México.

Este enfoque contrasta marcadamente con la imagen de presidentes de épocas pasadas, que a menudo parecían operar desde una burbuja de seguridad impenetrable. El objetivo ahora es distinto: humanizar la figura presidencial y hacerla más accesible a la población.

La seguridad del líder, un debate constante

Si bien la decisión tiene un fuerte componente simbólico y político, también alimenta el debate sobre la seguridad en un país con retos significativos. Sin embargo, la estrategia de la Ayudantía se fundamenta en la inteligencia, la prevención y, sobre todo, en la construcción de una relación de confianza con la sociedad. Es una apuesta audaz que prioriza la conexión sobre la distancia, buscando que la mayor salvaguarda de un mandatario sea el respaldo y el cariño de su gente.

Con esta declaración, Claudia Sheinbaum no solo define su estilo personal de gobierno, sino que reafirma un modelo de presidencia que busca ser diferente, más austero y sensible a las demandas de un país que pide, precisamente, menos «parafernalias» y más acciones concretas para el bienestar de todos. Este es un paso más en la construcción de una nueva forma de entender y ejercer el poder público en México.

Para ilustrar la transformación, podemos observar el siguiente contraste:

Aspecto Administraciones anteriores (con EMP) Administración actual y próxima (con Ayudantía)
Tipo de seguridad Militar de élite (Estado Mayor Presidencial) Civil, apoyo logístico y de acompañamiento (Ayudantía)
Número de elementos Hasta 8,000 soldados y oficiales Aproximadamente 10 personas
Filosofía Protección jerárquica, distancia del pueblo Cercanía, austeridad, confianza en la ciudadanía
Costos Altos, presupuestos reservados Reducidos, transparentes
Imagen Imponente, de poderío militar Humana, accesible, republicana
Fuente:https://www.proceso.com.mx/nacional/estados/2025/11/8/no-andamos-con-parafernalias-sheinbaum-asegura-que-solo-la-cuidan-10-personas-de-ayudantia-362421.html