Congreso veta cirugías estéticas para menores; excepción solo para procedimientos reconstructivos con receta

La Comisión de Salud aprobó reformas a la Ley General de Salud que prohíben las intervenciones cosméticas en personas menores de 18 años, permitiendo únicamente procedimientos reconstructivos cuando exista una prescripción médica. La medida, informó la propia comisión, busca priorizar la salud integral de la infancia y la adolescencia frente a una industria en rápido crecimiento.

La decisión llega en un contexto en el que organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud y especialistas en salud mental han advertido sobre los riesgos físicos y psicológicos de intervenir cuerpos en desarrollo. La Comisión de Salud señaló que la nueva redacción pretende evitar prácticas impulsivas por presión social o por intereses comerciales, y garantizar que cualquier cirugía menor se realice con criterios clínicos y supervisión médica.

Para familias como la de María, madre de una adolescente de 16 años, la reforma representa alivio y preocupación a la vez. «Me preocupa que mi hija se vea forzada por las redes a tomar decisiones permanentes», dice María, «pero también temo que quienes realmente necesiten una reconstrucción se encuentren con trámites excesivos». Ese contraste resume la tensión central del debate: proteger sin burocratizar el acceso a tratamientos necesarios.

Entre los puntos positivos, la norma puede reducir daños irreversibles, frenar la comercialización de la estética dirigida a menores y poner énfasis en la prevención y en servicios de salud mental. Entre los riesgos, expertos consultados por la Comisión advirtieron la posibilidad de empujar a pacientes hacia el mercado informal o a viajar al extranjero para evadir la restricción, además del reto de definir claramente qué se considera «reconstructivo» y qué requisitos debe cumplir la prescripción médica.

Desde la perspectiva institucional, la Secretaría de Salud tendrá que diseñar protocolos claros de verificación y sanciones, así como campañas informativas. Al mismo tiempo, sociedad civil y asociaciones médicas han pedido que la reforma venga acompañada de recursos para salud mental, programas de educación sobre imagen corporal en escuelas y capacitación para médicos que atienden a adolescentes.

El debate también plantea preguntas sobre autonomía y capacidad de decisión en la adolescencia. Legisladores de distintos partidos respaldaron la iniciativa con matices: algunos reclamaron excepciones más precisas para adolescentes con procesos de identidad de género, otros exigieron controles más estrictos para clínicas y publicidad engañosa.

La aprobación en la Comisión de Salud es solo un paso. El texto debe pasar al pleno para su discusión y, de aprobarse en lo general y lo particular, requerirá reglamentos que concreten procedimientos, formatos de receta y mecanismos de fiscalización. Mientras tanto, la política pública abre una oportunidad para reforzar redes de apoyo a jóvenes, priorizar la educación y regular una industria que, como un espejo mal calibrado, puede deformar expectativas y dañar cuerpos.

La ciudadanía puede seguir el avance de la reforma, pedir claridad a sus representantes y exigir que cualquier restricción vaya acompañada de servicios públicos que garanticen salud física y emocional a niñas, niños y adolescentes, según recordó la Comisión de Salud.

Con información e imágenes de: informador.mx