Sarah Gore Reeves: el arte es ese lugar feliz que desata la fiesta y las tensiones en Ciudad de México
«Una feria de arte, especialmente en Ciudad de México, crea una energía increíble», dice Sarah Gore Reeves, y anoche su revista puso esa energía en vitrina.
La editora en jefe de Revista M de Milenio presentó el número 26 —un ejemplar especial de 126 páginas— en la librería Valladolid de la colonia Roma, en pleno despliegue de la Semana del Arte. La edición reúne desde dibujos íntimos hasta entrevistas con figuras globales, y plantea una pregunta incómoda: ¿para quién es realmente ese «lugar feliz» que promete el arte?
En la propia voz de la revista y de su editora se escucha la celebración: «Restaurantes, lugares, todo está lleno, hay gente de todo el mundo y eso hace que sea muy emocionante». Revista M propone ejercicios creativos lejos de la ingeniería y el diseño industrial: pidió a artistas como Alejandro Magallanes y Román de Castro dibujar su camioneta ideal —una Range Rover convertida en “objeto con identidad propia”—, un gesto que mezcla nostalgia, humor y simbolismo social.
Lo que trae el número 26
| Elemento | Detall |
|---|---|
| Presentación | Librería Valladolid, colonia Roma (anoche) |
| Formato | Número 26, 126 páginas, gran formato |
| Artistas destacados | Alejandro Magallanes, Román de Castro |
| Portada | Marina Abramović |
| Entrevista a Abramović | Realizada por Ina Johannesen Dibley |
Marina Abramović en portada y la mirada internacional
La portada con Marina Abramović no es casual: Gore Reeves apunta a una conexión «religiosa» y espiritual entre la artista serbia y México, y asegura que «las mujeres se conectan fuertemente con ella». La entrevista fue realizada por Ina Johannesen Dibley, estratega cultural noruega, quien en declaraciones a MILENIO Televisión celebró la labor editorial: «la dirección y el esfuerzo de Sarah Gore Reeves en Revista M de Milenio es extraordinario porque da una idea, un punto de encuentro con artistas que normalmente no podría ver el público».
Una fiesta con costes
La Semana del Arte sí dinamiza la ciudad: galerías convertidas en vitrinas para coleccionistas, turistas que llenan hoteles y restaurantes, curadurías que ponen a México en el mapa global. Gore Reeves lo resume así: «En el mundo que vivimos, con tanta agitación, un joven ve las noticias y todo es político, por eso creo que el arte es un lugar feliz».
Pero el brillo tiene contrapuntos que no conviene ocultar. La concentración de poder en ferias y buenas galerías puede dejar fuera a artistas emergentes; la mercantilización del arte tensiona discursos y prácticas; y las instituciones culturales, aunque atraigan coleccionistas de París o Nueva York, deben rendir cuentas sobre accesibilidad y diversidad. Como dice la propia presentación de la revista, algunos artistas «se han abierto y permitido la entrada a sus espacios más íntimos al dejarse fotografiar, y los artistas no necesariamente hacen eso»: un gesto valioso, pero no suficiente para democratizar el circuito.
Qué sigue y qué exigir
- Mayor visibilidad para artistas emergentes y proyectos comunitarios durante la Semana del Arte.
- Transparencia en los términos entre galerías y creadores: contratos claros y justa remuneración.
- Programas públicos que amplíen el acceso del público general a museos y ferias, no solo a coleccionistas.
- Espacios críticos donde se discutan las tensiones entre mercado, curaduría e integridad artística.
La edición especial de Revista M funcionó como espejo y como fiesta: mostró el lado luminoso del arte en la ciudad y recordó que el «lugar feliz» también puede ser un campo de batalla por la equidad y la visibilidad. Si la Semana del Arte es una pasarela global, la pregunta pendiente es cómo convertir ese escaparate en una plataforma que beneficie a más creadores y al público que los reconoce.
Fuentes: Revista M de Milenio (presentación del número 26), entrevistas y declaraciones citadas en MILENIO Televisión.
