García Harfuch encabeza comité nacional de emergencias tras simulacro nacional

Tras el Simulacro Nacional, el gobierno instaló un órgano que apunta a coordinar respuesta inmediata; especialistas y sociedad civil piden claridad sobre recursos y participación local.

Tras el Simulacro Nacional celebrado esta semana, se instaló el Comité Nacional de Emergencias, encabezado por Omar García Harfuch, en un acto en el que participó la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, según comunicados oficiales de la Secretaría de Gobernación (Segob) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC-CDMX).

La intención declarada del comité es articular esfuerzos entre instancias federales, estatales y municipales para mejorar la respuesta ante sismos, huracanes y otros riesgos. En un país que recuerda con los terremotos de 1985 y 2017 la magnitud del riesgo sísmico, cualquier avance en coordinación es bienvenido. Sin embargo, la instalación del órgano plantea más preguntas que respuestas.

Primero, la designación de García Harfuch, proveniente de la seguridad pública capitalina, cambia el perfil del liderazgo de emergencias: implica experiencia en seguridad, pero no garantiza por sí sola conocimientos técnicos en gestión del riesgo y protección civil. Segob y la SSC-CDMX afirman que el comité tendrá mesas técnicas y protocolos claros, pero aún no se ha difundido un cronograma público ni el detalle presupuestal que respalde esas promesas.

Segundo, expertos en gestión de riesgos consultados por este medio señalan la necesidad de integrar a los municipios y a la sociedad civil desde el diseño. La respuesta inmediata depende tanto de radios de acción y ambulancias como de sistemas de alerta comunitaria y brigadas vecinales entrenadas. Si el comité opera como una cúpula cerrada, corre el riesgo de reproducir jerarquías que no fortalecen la resiliencia local.

En lo práctico, las dudas que inquietan a las comunidades son concretas: ¿habrá recursos para mantenimiento de refugios temporales?, ¿se actualizarán los mapas de riesgo y las rutas de evacuación?, ¿cómo se priorizará la atención a zonas rurales y pueblos indígenas? Segob ha informado participación institucional, pero la claridad en estos puntos será la prueba de fuego de la nueva estructura.

El anuncio también abre una oportunidad: si el comité publica sus protocolos, canales de comunicación y asignación de recursos, puede convertirse en un mecanismo transparente y efectivo. Para lograrlo será imprescindible la supervisión ciudadana, la participación de academia y organizaciones sociales, y la fiscalización del presupuesto.

La ciudadanía exige, y con razón, que los simulacros no queden en ejercicios simbólicos. El próximo paso es que Segob y el Comité Nacional de Emergencias traduzcan el gesto en medidas tangibles: capacitación, inversión en infraestructura segura y procedimientos claros que funcionen cuando realmente importen.

Con información e imágenes de: Heraldodemexico.com.mx