Romeritos en la CDMX: ésta es la realidad amarga tras el sabroso platillo de Navidad

En diciembre, el aroma del mole y el camarón acompaña a los romeritos en las mesas de la Ciudad de México. Sin embargo, detrás del plato tradicional hay una cadena de trabajo, costos y esfuerzos que rara vez llegan al comensal. Productores de Xochimilco, Milpa Alta y otras alcaldías cuentan vicisitudes que van desde la escasez de agua y la pérdida de parcelas hasta intermediarios que reducen sus ganancias.

En entrevistas con jornaleros y pequeños productores, la imagen se repite: mucha mano de obra, poco pago al origen y grandes márgenes comerciales aguas abajo. “Por cada kilo que sale de mi parcela pagan 20 o 30 pesos; en el mercado llega a triplicar o cuadruplicar”, dice María López, productora en Xochimilco. “Y eso sin contar que ahora tenemos menos agua y más trámites para cultivar”, añade José Martínez, otro sembrador.

Factores que explican la brecha entre campo y mesa

  • Costos de producción crecientes. Mano de obra, transporte y la compra de insumos suben cada año; para los romeritos, un cultivo que demanda recolección manual y esfuerzo intensivo, esos costos representan buena parte del valor final.
  • Intermediación y falta de canales directos. Muchos productores venden al menudeo a acopiadores o tianguis, lo que reduce su margen y deja la ganancia real en manos de intermediarios y minoristas.
  • Presión urbana y pérdida de tierras agrícolas. Las chinampas y parcelas periurbanas enfrentan amenaza de urbanización, lo que disminuye la superficie cultivable y encarece la tierra.
  • Agua y contaminación. La disponibilidad y calidad del agua en zonas como Xochimilco han sido señaladas por productores como un problema creciente que encarece y pone en riesgo la producción de quelites.
  • Estacionalidad y demanda puntual. La mayor demanda ocurre en temporada navideña; fuera de esas fechas, los precios y la demanda caen, lo que no permite ingresos estables durante todo el año.

Lo que dicen los números (estimaciones de campo)

Las cifras exactas varían por parcela y mercado. A modo orientativo, con base en entrevistas a productores, observación en mercados locales y registros de comercialización, se plantean los siguientes rangos:

Concepto Rango estimado (pesos por kilo) Fuente
Costo aproximado de producción por kilo (mano de obra, recolección) 20 – 50 Estimación basada en entrevistas con productores en la CDMX
Precio que reciben productores al vender a intermediarios 20 – 40 Testimonios de productores y acopiadores
Precio de venta en mercados locales durante diciembre 120 – 300 (dependiendo presentación y preparación) Observación en tianguis y mercados municipales

Estas cifras muestran la diferencia abismal entre lo que cuesta producir y lo que el consumidor paga. La mayor parte del valor agregado se concentra en procesos posteriores: logística, comercialización y preparación en restaurantes o negocios de temporada.

Impacto de políticas públicas y vacíos institucionales

El paisaje agrícola de la CDMX está enmarcado por decisiones públicas que pueden ayudar o dañar la producción local. La protección de las chinampas como patrimonio (reconocimiento internacional y local) ha visibilizado la importancia del área, pero los productores señalan limitaciones prácticas: pocos programas de apoyo directo, trámites burocráticos para acceder a recursos y falta de infraestructura para comercializar de forma rentable.

Organismos como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y declaraciones internacionales sobre Xochimilco confirman el valor cultural y agrícola de la zona; sin embargo, productores y organizaciones civiles demandan políticas más concretas: apoyo técnico, cadenas cortas de comercialización y programas que garanticen agua de calidad.

Historias que muestran la realidad

“Antes podía sacar para dos meses; ahora trabajo el doble y saco menos”, dice Ana, quien siembra romeritos en una parcela pequeña. Para ella, el reto no es solo económico: “cuando la temporada pasa, me quedo sin ingreso; los jóvenes ya no quieren trabajar la tierra”.

“La gente disfruta el platillo, pero no sabe lo que hay detrás”, agrega Roberto, vendedor en un mercado capitalino. “Si se compra directo al productor, todos ganan más”.

Posibles soluciones y acciones concretas

  • Promover canales cortos de comercialización. Ferias de productores, mercados de proximidad y compras colectivas pueden reducir intermediarios y mejorar la renta de las familias.
  • Apoyos estacionales y capacitación. Programas públicos que contemplen la estacionalidad de los quelites ayudarían a planear ingresos fuera de temporada.
  • Etiquetado y trazabilidad del origen. Identificar “romeritos de chinampa” o de tal alcaldía puede incentivar el consumo responsable y pagar un precio justo.
  • Inversión en infraestructura hídrica y conservación. Mejorar la gestión del agua y proteger parcelas reduce riesgos futuros de producción.
  • Fomento a cooperativas. La organización de productores permite negociar mejores precios y compartir costos de logística y venta.

Qué puede hacer el consumidor

  • Preguntar y exigir el origen: comprar romeritos directamente a productores o en ferias locales.
  • Priorizar comercios que remuneran de forma justa a quienes producen.
  • Apoyar iniciativas comunitarias que protejan las chinampas y el patrimonio agrícola.

El romerito es más que un ingrediente navideño: es parte de un paisaje vivo y de la memoria alimentaria de la ciudad. Protegerlo implica políticas públicas con enfoque social y ambiental, cadenas de valor más justas y una decisión cotidiana de consumidores y restauranteros por reconocer el valor real del trabajo en el campo.

Fuentes y contraste de información: entrevistas con productores de Xochimilco y Milpa Alta; observación de precios en mercados locales en la CDMX; referencias institucionales sobre la protección de Xochimilco (reconocimiento patrimonial) y datos generales compilados por organismos nacionales sobre agricultura periurbana (INEGI, Censo Agropecuario).

Con información e imágenes de: Proceso.com.mx