Ébola arrasa el Congo: 3.007 muertos y la OMS exige ampliar la respuesta

Goma, República Democrática del Congo. La epidemia de ébola más mortal en la historia reciente de la República Democrática del Congo sigue fuera de control. Las cifras oficiales hablan de 3.007 muertos y más de 6.100 casos confirmados, mientras la variante Bundibugyo se propaga a una velocidad que las autoridades y la comunidad sanitaria consideran inusual, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud de la RDC.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que el rastreo de cadenas de contagio ya no basta. La organización reclama un refuerzo inmediato de recursos, pruebas diagnósticas, personal y medidas de protección comunitaria. En el terreno, médicos y enfermeras denuncian hospitales desbordados, escasez de equipos y el agotamiento del personal sanitario, que trabaja en unas condiciones que recuerdan más a una emergencia humanitaria que a una respuesta epidémica organizada.

La propagación de la variante Bundibugyo complica aún más la respuesta. Vacunas y tratamientos desarrollados para otras cepas del virus no garantizan la misma efectividad, y la investigación debe acelerarse. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha señalado la necesidad de adaptar las estrategias de vacunación y de fortalecer la vigilancia epidemiológica en zonas remotas y afectadas por la inseguridad, donde la violencia y la desconfianza dificultan el acceso de los equipos sanitarios.

En muchos pueblos, las familias se enfrentan a funerales prohibidos por protocolos sanitarios, pérdida de ingresos y miedo. «Tenemos pacientes que llegan tarde porque temen ir al hospital; cuando lo hacen, ya es tarde», contó una enfermera de Kinshasa que pidió mantener el anonimato. Esa desconfianza, alimentada por información errónea y por la falta de presencia estatal en territorios alejados, es terreno fértil para la expansión del virus.

La respuesta internacional, hasta ahora, ha sido insuficiente, según expertos citados por la OMS. Las ONG y agencias humanitarias piden fondos adicionales y un despliegue coordinado que combine ayuda sanitaria, educación comunitaria y medidas para garantizar la seguridad de los equipos. Desde el punto de vista económico, la epidemia amenaza con agravar la pobreza y deteriorar servicios básicos ya frágiles, lo que convierte una crisis sanitaria en un problema social de largo plazo.

Es imprescindible no solo aumentar recursos, sino cambiar el enfoque: priorizar la escucha a las comunidades, invertir en personal local formado y en laboratorios regionales, y acelerar la investigación de vacunas específicas para Bundibugyo. Sin estas medidas, advierten la OMS y el Ministerio de Salud de la RDC, la epidemia podría seguir cobrando vidas y erosionando la capacidad de respuesta del país.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS), Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo, Médicos Sin Fronteras.

Con información e imágenes de: France 24