Políticos devuelven al campo dos pesticidas prohibidos y desatan alarma por las abejas
Parlamento reintrodujo el acetamiprid y el flupyradifurone, vetados en 2018 y 2019; ambientalistas, apicultores y científicos hablan de retroceso mientras agricultores reclaman protección de cosechas.
El Parlamento francés aprobó esta semana la reintroducción del acetamiprid y del flupyradifurone, dos insecticidas que habían sido prohibidos por su potencial impacto en los polinizadores. Las decisiones han encendido la polémica: sectores agrícolas celebran una herramienta para proteger cultivos frente a plagas, mientras organizaciones ambientalistas, asociaciones de apicultores y varios equipos científicos alertan sobre riesgos para las abejas y el equilibrio de los ecosistemas.
Los vetos originales, aplicados en 2018 y 2019, partieron de la creciente evidencia de que ciertos insecticidas neonicotinoides y compuestos afines afectan la navegación, la reproducción y la resistencia a enfermedades de las abejas. Aunque el acetamiprid y el flupyradifurone no son idénticos a todos los neonicotinoides, estudios publicados por centros como EFSA y laboratorios universitarios han mostrado efectos subletales en polinizadores que preocupan a los especialistas.
En el hemiciclo, la medida prosperó pese a la oposición de algunos diputados del propio entorno del presidente Emmanuel Macron. Quienes apoyan la reintroducción argumentan que agricultores y fruticultores han sufrido pérdidas por plagas vectores de virus y que estos productos, usados de forma regulada, son necesarios para garantizar cosechas y evitar subidas de precios en productos frescos.
La reacción social no se hizo esperar. Asociaciones de apicultores señalan que ya registran colmenas debilitadas por múltiples factores, entre ellos pesticidas, pérdida de hábitat y enfermedades. ONG como France nature environnement y otros grupos ecologistas calificaron la decisión de «paso atrás» y llaman a controles independientes, restricciones estrictas y programas de seguimiento de largo plazo.
¿Qué dicen los datos? La literatura científica resalta dos puntos clave: a) efectos subletales sobre el comportamiento de las abejas, como pérdida de orientación y menor capacidad de forrajeo, y b) la interacción con otros factores de estrés que puede multiplicar el daño a las colonias. Al mismo tiempo, informes regulatorios recuerdan que la exposición, la dosis y la forma de aplicación determinan el riesgo real.
Tabla resumen
| Elemento | Situación |
|---|---|
| Productos | Acetamiprid y flupyradifurone |
| Prohibición original | Vetados en 2018 y 2019 por preocupaciones sobre polinizadores |
| Decisión reciente | Parlamento aprobó su reintroducción a pesar de oposición ambiental |
| Argumento de los defensores | Proteger cosechas frente a plagas que dañan frutas y hortalizas |
| Argumento de los opositores | Riesgo para abejas, biodiversidad y servicios de polinización |
En la práctica, la medida plantea preguntas concretas para la vida diaria. Por un lado, algunos productores podrían evitar pérdidas económicas y consumidores mantener disponibilidad y precios de ciertos productos frescos. Por otro, la reducción de polinizadores amenaza a cultivos que dependen de abejas para producir fruta, lo que a medio plazo podría aumentar costes y reducir biodiversidad.
Expertos consultados por medios nacionales recuerdan que no existe una solución mágica: la gestión integrada de plagas, el fomento de enemigos naturales de las plagas, la rotación de cultivos y la creación de corredores florales para polinizadores son alternativas que pueden reducir la dependencia de químicos. También piden transparencia en la autorización, vigilancia sanitaria de colmenas y estudios independientes financiados por el Estado.
“No se trata solo de decidir entre agricultores y ecologistas. Es decidir qué tipo de agricultura queremos para las próximas décadas”, dice una fuente del mundo científico que pide pruebas robustas y controles permanentes.
Qué pueden hacer los ciudadanos
- Exigir transparencia y acceso a datos de uso y monitoreo de los pesticidas.
- Apoyar iniciativas locales de agricultura ecológica y corredores de polinización.
- Participar en consultas públicas y preguntar a representantes sobre inspecciones y planes de mitigación.
La reintroducción del acetamiprid y del flupyradifurone marca un punto de inflexión: muestra la tensión entre la necesidad inmediata de proteger cultivos y la urgencia de preservar servicios ecosistémicos que sostienen la producción agrícola. El debate continuará en los próximos meses, con exigencias claras de controles, datos abiertos y alternativas que permitan compatibilizar producción y conservación. Si no se actúa con rigor, lo que hoy se gana en rendimientos podría perderse mañana en la reducción silenciosa de las abejas y otras especies esenciales.
