Reabre jóvenes construyendo el futuro: lo que debes saber para solicitar la beca

La pausa en las incorporaciones a jóvenes construyendo el futuro dejó a miles con la mano extendida y muchas preguntas sobre el futuro laboral. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) anunció la reapertura de la plataforma para recibir nuevas solicitudes, pero la medida llega con más certezas que dudas: ¿quiénes serán aceptados, cómo se garantizará la calidad del aprendizaje y qué pasó con los jóvenes que quedaron en el limbo durante la pausa?

El programa, impulsado por el gobierno federal para ofrecer una beca y vinculación laboral a jóvenes sin trabajo ni estudio, ha sido un salvavidas para muchos y un blanco de críticas por la ausencia de evaluación sistemática. Según la STPS, la reapertura busca atender a quienes no alcanzaron a inscribirse antes de la suspensión temporal. Sin embargo, organismos como la Auditoría Superior de la Federación han documentado en reportes previos irregularidades en otros programas sociales, lo que aumenta la desconfianza sobre la supervisión y la transparencia.

«Me avisaron que estaban reabriendo, pero nadie me explicó por qué me quitaron de la lista ni si tendré la misma tutoría», cuenta María, 23 años, egresada de preparatoria que esperaba entrar al programa antes de la pausa. Historias como la suya se repiten en redes y foros locales: jóvenes que perdieron meses de apoyo y empresas que reportan falta de seguimiento por parte de las autoridades.

Desde una perspectiva económica, el estímulo que representa la beca es relevante en un país donde la inserción laboral juvenil sigue siendo uno de los cuellos de botella del mercado de trabajo. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que los jóvenes enfrentan tasas de subocupación y empleo informal superiores al promedio nacional, lo que explica la demanda por programas de este tipo. Pero respaldo monetario no equivale necesariamente a capacitación útil: la pregunta es si las tutorías ofrecen habilidades reales para el mercado.

Expertos consultados por este diario señalan que la reapertura es una buena noticia en términos cuantitativos, pero insuficiente si no va acompañada de cambios en la supervisión. La recomendación de organizaciones civiles y académicos es clara: auditorías periódicas, criterios transparentes para seleccionar tutores y una evaluación que mida inserción laboral efectiva a mediano plazo. Todo esto debería coordinarse entre la STPS, el Instituto Mexicano del Seguro Social en lo relativo a derechos laborales, y organismos de evaluación como el Consejo Nacional de Evaluación (CONEVAL).

Para quienes estén interesados en inscribirse, la STPS indica que deben tener entre 18 y 29 años, no estudiar ni trabajar al momento de la solicitud y contar con CURP. La recomendación práctica de organizaciones juveniles es preparar documentos básicos con anticipación y registrar preferencia por centros de trabajo que ofrezcan capacitación formal, no solo tareas de bajo valor añadido.

La reapertura puede leerse como una bocanada de aire para muchas familias, pero también pone en evidencia problemas estructurales: ausencia de seguimiento, vacíos en la rendición de cuentas y una comunicación pública que deja a los beneficiarios con más preguntas que respuestas. Si el programa pretende ser una escalera y no una ilusión temporal, el reto es combinar el apoyo económico con capacitación verificable y mecanismos claros de supervisión. La STPS tendrá la oportunidad de demostrarlo; los jóvenes, el derecho a exigirlo.

Fuentes: Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Auditoría Superior de la Federación.

Con información e imágenes de: informador.mx