Navarro propone mando único para seguridad: ¿desaparecerán las policías municipales?

En su Quinto Informe de Gobierno, el gobernador Miguel Ángel Navarro planteó la instauración de un mando único en materia de seguridad para Nayarit, según el comunicado del Gobierno de Nayarit. La propuesta, presentada como un esfuerzo para coordinar recursos y reducir la violencia, abre una discusión clave: ¿significa esto el fin de las policías municipales?

La idea de concentrar el mando busca, en teoría, uniformar protocolos, capacitación y fiscalización. Navarro aseguró que la medida permitiría una respuesta más rápida y mejor repartición del presupuesto para patrullaje y prevención. En abstrato, es una intención comprensible: muchas personas quieren ver calles más seguras y policías mejor entrenados.

Pero en la práctica la propuesta choca con realidades concretas. Las policías municipales son la primera línea de contacto con la ciudadanía; su desaparición o subordinación puede dejar vacíos operativos y afectar la confianza local. Alcaldes consultados por este diario señalan preocupación por la pérdida de autonomía y por la posibilidad de que nombramientos y recursos queden sujetos a criterios políticos del gobierno estatal.

Además, hay obstáculos legales y administrativos. La Constitución reconoce el municipio como titular del ejercicio de la policía preventiva, y cualquier reforma implicaría cambios en leyes locales y federales, procesos de transferencia de nóminas, tareas de reconversión y, sobre todo, reglas claras de rendición de cuentas. Sin un plan detallado —que incluya protección a derechos humanos, supervisión ciudadana y garantías laborales para el personal policial— el mando único puede convertirse en centralización sin eficacia.

Organizaciones civiles y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos han alertado históricamente sobre los riesgos de concentrar fuerzas sin controles. El Gobierno de Nayarit asegura que conservará mecanismos de supervisión, pero hasta ahora no ha presentado un mapa financiero ni cronograma público para la transición. Medios nacionales como El Universal han señalado que el debate ya provoca rechazo en algunos municipios y expectación en la sociedad.

La pregunta sobre si las policías municipales se irán no tiene hoy una respuesta única: depende del diseño legal que proponga el Ejecutivo, de la negociación con los ayuntamientos y de la vigilancia que demanden la sociedad civil y el Congreso estatal. Si la medida va a mejorar la vida cotidiana, debe explicarse con números, plazos y compromisos claros. Si no, corre el riesgo de ser solo una jaula administrativa que deja intactos los problemas de fondo: corrupción, impunidad y desconfianza ciudadana.

Mientras tanto, los nayaritas necesitan tres cosas concretas: claridad sobre cómo cambiaría la operativa diaria en sus colonias, garantías de derechos laborales para los elementos municipales y un mecanismo eficaz de supervisión ciudadana. El Ejecutivo promete seguridad; corresponde ahora a los municipios, al Poder Legislativo y a la ciudadanía exigir que esa promesa se traduzca en hechos verificables, no en discursos.

Fuente: Gobierno de Nayarit; reportes en El Universal; consultas con autoridades municipales y organizaciones de derechos humanos.

Con información e imágenes de: Heraldodemexico.com.mx