Inundaciones en Albacete dejan una víctima de 102 años y 90 heridos

Las precipitaciones intensas en varias localidades de la provincia de Albacete, en Castilla-La Mancha, desembocaron en una jornada de emergencia que dejó una mujer de 102 años fallecida y alrededor de 90 personas atendidas por lesiones y afecciones relacionadas, según datos facilitados por 112 Castilla-La Mancha y la Delegación del Gobierno en la región.

La tragedia se vivió en calles anegadas y casas aisladas tras el desbordamiento de arroyos y el colapso de drenajes en zonas urbanas y periurbanas. Protecciones civiles locales y emergencias movilizaron equipos de rescate y ambulancias para evacuar a familias, mientras el Ayuntamiento de Albacete habilitó albergues temporales para quienes tuvieron que abandonar sus viviendas. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) había activado avisos por lluvia, pero vecinos y fuentes municipales consultadas por este periódico, entre ellas Protección Civil, coinciden en que la intensidad superó las previsiones.

Vecinos relataron escenas de desolación: coches arrastrados, sótanos anegados y senderos convertidos en ríos. «En pocos minutos el agua entró como si alguien hubiera abierto una llave inmensa», contó una vecina que tuvo que ser trasladada al albergue municipal. Las imágenes compartidas en redes sociales, que circulan con rapidez, alimentaron la conmoción y obligaron a las administraciones a acelerar la respuesta.

Es imprescindible poner los hechos en contexto: episodios como este no son aislados. Expertos consultados por agencias como EFE recuerdan que la mayor frecuencia de lluvias torrenciales exige medidas de adaptación que van más allá del operativo de emergencia puntual. El desastre revela debilidades estructurales: sistemas de drenaje insuficientes, falta de mantenimiento de cauces y una planificación urbana que en muchas localidades sigue permitiendo que el riesgo llegue hasta la puerta de casa, especialmente de las personas mayores.

La pérdida de una mujer de 102 años golpea con especial crudeza. No solo es una cifra; es la demostración de que la protección de colectivos vulnerables —registro de personas dependientes, planes de evacuación específicos, y recursos sociales— sigue siendo una asignatura pendiente. Desde 112 Castilla-La Mancha y la Delegación del Gobierno señalan que la coordinación funcionó en los momentos críticos, pero varios alcaldes consultados reconocen que faltaron recursos para atender a todos los afectados con la inmediatez deseable.

Frente a la emergencia, las demandas son claras: inversiones en infraestructuras verdes y drenantes, limpieza y mantenimiento de cauces, financiación regional y estatal para adaptar núcleos rurales, y protocolos que prioricen a quienes menos pueden desplazarse. La ciudadanía también tiene voz: la participación en los planes de prevención y la presión sobre las administraciones pueden acelerar soluciones. Castilla-La Mancha necesita más que promesas; exige planes con plazos y presupuestos concretos.

Mientras los servicios sanitarios y sociales atienden a los heridos y los equipos de limpieza valoran los daños materiales, queda el desafío político y social de transformar este dolor en medidas reales. Que la cifra de afectados sirva para replantear políticas públicas y para que las instituciones —desde el Ayuntamiento de Albacete hasta la Junta de Castilla-La Mancha— rindan cuentas y actúen con urgencia y rigor, como piden los vecinos y como subraya 112 Castilla-La Mancha.

Con información e imágenes de: Heraldodemexico.com.mx