COAHUILA, CIUDAD ACUÑAS A 19 DE OCTUBRE DEL 2020. PRESA DE LA AMISTAD, CILA (COMISIÓN INTERNACIONAL DE LIMITES Y AGUAS) ENTRE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS EN CIUDAD ACUÑA COAHUILA. FOTO: JUAN CARLOS BAUTISTA/ MILENIO.

Por sequía, México entregará agua de los ríos San Juan y Álamo a EU hasta 2029

El acuerdo binacional, bajo el Acta 331, busca garantizar el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944 ante la persistente sequía en la cuenca del Río Bravo.

En un escenario de sequía extrema que ha afectado la cuenca del Río Bravo por más de una década, México ha suscrito un acuerdo que permitirá la entrega de agua de los ríos San Juan y Álamo a Estados Unidos. Este pacto, con vigencia de noviembre de 2024 a diciembre de 2029, surge como una medida para cumplir con las cuotas establecidas en el Tratado de Aguas de 1944, que regula la distribución de las aguas internacionales de los ríos Colorado, Tijuana y Bravo.

El Tratado de Aguas, firmado en 1944, asigna a Estados Unidos una tercera parte del agua que llega al Río Bravo proveniente de seis tributarios mexicanos: los ríos Conchos, San Diego, San Rodrigo, Escondido y Salado, así como del Arroyo de Las Vacas. Sin embargo, la condición de sequía ha puesto a prueba la capacidad de México para cumplir con estas obligaciones.

**Un pacto para la resiliencia hídrica**

La novedad radica en el Acta 331, firmada en noviembre de 2024 por las comisionadas de la Comisión Internacional de Límites y Agua (CILA), Adriana Reséndez por México y Maria-Elena Giner por Estados Unidos. Este acuerdo permite a México recurrir a las aguas de dos ríos que, si bien no son internacionales, son vitales para el país: el río San Juan, el afluente más importante de Nuevo León y que desemboca en la presa El Cuchillo, y el río Álamo, originario de la Sierra del Carmen en Coahuila, crucial para la región carbonífera.

La entrega de estas aguas, sin embargo, está sujeta a condiciones muy específicas. Se establece que solo se podrán utilizar si México no las necesita o no puede hacerlo, y siempre y cuando tengan un uso benéfico en Estados Unidos y sean aceptadas por este país.

«Los medios para la entrega de agua podrían beneficiar a México y Estados Unidos no sólo cuando exista un faltante al concluir un ciclo de cinco años, como lo establece el Acta 234, sino también, para reducir o evitar un potencial faltante durante un ciclo en curso», se lee en el documento. «Estos esquemas permitirían mejorar las entregas a Estados Unidos y, al mismo tiempo, conservar agua para México».

**Más allá de la entrega de agua**

El Acta 331, titulada «Medidas para mejorar la confiabilidad y predictibilidad de las entregas de agua del Río Bravo, en beneficio de México y los Estados Unidos», va más allá de la simple transferencia de agua. Se trata de un pacto para una gestión más eficiente y cooperativa del agua fronteriza, con el objetivo de asegurar el cumplimiento del Tratado de 1944 y dotar de mayor predictibilidad a los usuarios de ambos lados de la frontera.

Es importante destacar que el acuerdo no compromete volúmenes específicos de entrega de agua. Además, contempla la creación de grupos de trabajo para abordar proyectos, buscar nuevas fuentes de agua y mejorar la calidad del agua en la cuenca del Río Bravo, una zona afectada por alta salinidad.

La comisionada mexicana Adriana Reséndez subrayó la importancia de este acuerdo: «Con la consecución de este acuerdo se dota a México de más herramientas para cumplir sus compromisos en el Tratado de Aguas de 1944, a la par de que mantiene la soberanía de nuestro país en cuanto a sus recursos y decisiones en la cuenca del Río Bravo».

**El legado del déficit hídrico**

Este nuevo acuerdo se produce en un contexto de deuda hídrica. El ciclo quinquenal 36, que concluyó el pasado 24 de octubre, dejó a México con una deuda de mil 067 millones de metros cúbicos de agua con Estados Unidos, lo que representa el 49% del agua que debió ser entregada. Esta situación generó tensiones y presiones por parte de Estados Unidos, a pesar de que el propio tratado contempla mecanismos para saldar déficits en condiciones de sequía.

Tras varios días de negociaciones, ambos gobiernos anunciaron el 12 de diciembre haber llegado a un acuerdo para fortalecer la gestión del agua. El gobierno mexicano enfatizó que no ha incurrido en violación alguna al tratado y que ha realizado entregas adicionales dentro del marco legal, la disponibilidad hídrica y la infraestructura existente, sin afectar el consumo humano ni la producción agrícola en la frontera.

México ha manifestado su intención de liberar 249.163 millones de metros cúbicos de agua para Estados Unidos, con entregas esperadas a partir de la semana del 15 de diciembre. El plan para saldar el déficit excepcional del ciclo anterior se encuentra en fase de negociación y se espera que se finalice el 31 de enero de 2026.

Este pacto representa un esfuerzo por mantener la cooperación transfronteriza en materia hídrica, reconociendo la dura realidad de la sequía y buscando soluciones pragmáticas que permitan a ambas naciones enfrentar este desafío de manera conjunta.

Con información e imágenes de: Milenio.com