México descompone la cifra de desaparecidos y sacude a familias y autoridades
El gobierno divide los más de 130.000 registros en tres grupos y promete limpiar el padrón; colectivos responden con recelo
México presentó este viernes un desglose del Registro Nacional de Personas Desaparecidas que volvió a poner en el centro del debate público el rostro más crudo de la violencia: miles de familias sin respuestas y una base de datos que, según el propio Ejecutivo, está llena de fallas. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum no ofreció una cifra nueva, pero sí una reinterpretación: los más de 130.000 registros fueron fraccionados en tres grupos según la calidad y tipo de información disponible.
La estrategia del Gobierno —explicada por autoridades de la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional de Búsqueda— busca depurar» el padrón: separar los casos que cuentan con expediente y diligencias de aquellos con información insuficiente, así como detectar duplicados, registros de personas localizadas o casos vinculados a migración y defunciones ya reportadas. El objetivo oficial es claro: mostrar que la cifra conocida “rebasa la realidad” por errores administrativos y solapamientos.
Pero el anuncio cayó como un jarro de agua fría entre los colectivos de búsqueda, organizaciones de derechos humanos y las familias afectadas, que ven en el movimiento un peligro de minimizar el drama que viven miles de hogares. “Limpiar una base de datos no devuelve a nadie”, repiten activistas, reclamando una auditoría independiente y transparencia en la metodología empleada.
Qué ofreció el desglose y por qué importa
El Gobierno presentó, en términos generales, tres categorías para los registros del padrón:
| Grupo | Qué incluye | Consecuencias prácticas |
|---|---|---|
| Casos con expediente | Personas con carpeta de investigación y diligencias activas por desaparición. | Requieren búsqueda, peritajes y atención jurídico-forense inmediata. |
| Registros con dudas | Entradas con datos incompletos o sin pruebas claras de desaparición forzada. | Necesitan verificación, cruce de fuentes y visita a lugares de registro. |
| Posibles duplicados o no desaparecidos | Personas con registros erróneos: migrantes no localizados, defunciones registradas, traslados o anotaciones repetidas. | Exigen depuración y coordinación con migración, registro civil y fiscalías. |
Reacciones: de la esperanza a la desconfianza
- Colectivos de búsqueda: valoran la necesidad de corregir errores, pero piden que la depuración no signifique “borrón” de responsabilidades. Exigen auditoría externa y acceso a la metodología y bases de datos.
- Familias: temen que el recorte administrativo se traduzca en menos recursos para búsqueda y en impunidad para autores de desapariciones.
- Especialistas forenses: señalan que la calidad de los datos depende de capacidades locales: peritajes pendientes, falta de cruces con registros civiles y carencia de ADN en bases nacionales.
- Gobierno: insiste en que la limpieza busca clarificar la magnitud real del problema y mejorar la gestión investigativa.
El balance humano detrás de los números
Detrás de cajas, tablas y porcentajes, hay historias que no cambian con una corrección de registro. Madres y padres que llevan años pegando carteles en plazas y estaciones, niños que crecieron sin una explicación, y familias que viven la burocracia como otro obstáculo para saber la verdad. Para ellos, la clave no es solo saber cuántos son sino quién está buscando, con qué recursos y con qué resultados.
La depuración administrativa puede mejorar la eficiencia si va acompañada de:
- Auditoría independiente de la base de datos por organizaciones civiles y organismos internacionales.
- Mayor inversión en servicios periciales, registros de ADN y profesionalización de las fiscalías locales.
- Cooperación con países vecinos para identificar migrantes.
- Transparencia total en la metodología y acceso real a la información para familias y colectivos.
Qué viene ahora
El anuncio marca el inicio de un proceso que puede clarificar la magnitud del fenómeno o convertirse en un pretexto para maquillar cifras. Las autoridades prometen avances; los colectivos prometen vigilancia.
La pregunta que queda en el aire: ¿será la reinterpretación del padrón un paso hacia la verdad y la búsqueda efectiva, o una cortina de humo que alivie números sin dar respuestas a quienes esperan regresar a sus seres queridos?
Este periódico seguirá el proceso, cotejará la metodología con especialistas y recogerá las voces de quienes buscan respuestas. La depuración de datos no puede ser una excusa para que la impunidad respire.
