Marcha blanca en Reforma, líderes del IMSS alertan intento de sabotaje político
Un manto de batas blancas avanzó ayer por Paseo de la Reforma hasta las oficinas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para exigir un aumento salarial que, dicen, responde al desgaste económico y profesional que viven médicos, enfermeras y personal administrativo. El Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) encabezó la protesta y aseguró que, más allá de la demanda salarial, hubo un intento deliberado de desactivar y politizar la movilización.
“No vinimos a pelear con la ciudadanía; vinimos por justicia salarial”, dijo uno de los líderes sindicales, según reportó el propio sindicato. También denunció la presencia de individuos que, a su juicio, operaron para provocar incidentes y así deslindar responsabilidades con fines políticos. El reclamo, añadieron, no es solo económico: es por condiciones de trabajo dignas que repercuten en la atención a pacientes.
Desde la dirección del IMSS y la Secretaría de Salud se emitieron comunicados donde se comprometieron a mantener canales de diálogo y rechazaron cualquier acto de violencia. Fuentes institucionales consultadas por este diario reconocen la presión sobre las finanzas y la necesaria negociación, pero insisten en que cualquier protesta debe evitar afectar la prestación de servicios esenciales.
Para entender el trasfondo: la inflación y el costo de la vida han erosionado los salarios públicos, y el personal de salud reclama que los incrementos ofrecidos en paquetes anteriores no alcanzan. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y análisis sindicales muestran que el poder adquisitivo del sector ha perdido terreno en los últimos años, algo que repercute directamente en la moral y la capacidad operativa de hospitales y clínicas.
En la calle se escucharon historias concretas. “Trabajo turnos de 24 horas y no alcanzo para la renta de mi casa”, relató una enfermera que pidió no ser identificada. Ese testimonio resume el choque entre la retórica institucional y la experiencia cotidiana del personal que sostiene el sistema público de salud.
La acusación de sabotaje político añade una capa de tensión: en un país donde la salud pública es bandera política, cualquier protesta masiva puede ser instrumentalizada por actores interesados en desgastar a las instituciones o a gobiernos. Por eso el SNTSS pide garantías para la protesta y transparencia en la negociación.
Lo que viene es una mesa de diálogo o, en caso contrario, la amenaza de medidas más contundentes que podrían afectar citas, cirugías programadas y servicios preventivos. El reto para la autoridad es claro: negociar con rapidez y veracidad para restituir confianza sin sacrificar la atención ciudadana.
Este diario seguirá el proceso de negociación y hará un seguimiento puntual a las promesas de mejora salarial hechas por el IMSS y la Secretaría de Salud, así como a cualquier denuncia sobre injerencias políticas en la protesta, según fuentes del propio sindicato y del instituto.

